El Gobierno de Trinidad y Tobago firmó tres memorandos de entendimiento (MoU) con empresas estadounidenses para avanzar en el desarrollo de grandes centros de datos, infraestructura de inteligencia artificial (IA) y la reactivación de la industria siderúrgica. Se trata de acuerdos no vinculantes que establecen el marco legal, comercial y técnico para realizar estudios de viabilidad, procesos de debida diligencia y negociaciones previas a la ejecución de los proyectos.
Los memorandos fueron suscritos por el ministro de Relaciones Exteriores y CARICOM, Sean Sobers, en representación del gobierno de la primera ministra Kamla Persad-Bissessar. De acuerdo con las autoridades, las iniciativas podrían representar una inversión superior a los cinco mil millones de dólares y generar más de cinco mil empleos calificados y semicalificados durante las etapas de construcción, desarrollo e implementación.
Uno de los acuerdos fue firmado con la consultora global Ernst & Young LLP, con sede en Nueva York, que establecerá el marco para desarrollar un megacentro de datos de 300 megavatios (MW) utilizando la plataforma Energy to Intelligence (E2I). Esta empresa actuará como socio estratégico para incorporar a otras empresas que participen en el desarrollo del proyecto.
El segundo memorando fue suscrito con Hummingbird AI Holdings, empresa tecnológica con sede en Florida, para impulsar un centro de inteligencia artificial de 150 MW. El acuerdo contempla la cooperación preliminar, la coordinación y los procesos necesarios para desarrollar infraestructura especializada en procesamiento de IA y almacenamiento avanzado.
El tercer acuerdo fue firmado con Pinnacle Steel and Vanadium Corporation con el objetivo de avanzar en las negociaciones para reactivar la planta de hierro y acero de Point Lisas, recientemente adquirida por la empresa estadounidense, como parte de una estrategia para revitalizar la industria pesada del país.
El gobierno considera que estas iniciativas posicionarán a Trinidad y Tobago como el principal hub tecnológico del Caribe y uno de los centros tecnológicos más importantes de América Latina, aprovechando su estabilidad energética y su ubicación estratégica para atraer inversiones en infraestructura digital.
No obstante, los proyectos también han despertado críticas entre especialistas y organizaciones ambientales. Los centros de datos de inteligencia artificial requieren enormes cantidades de electricidad para operar a plena capacidad. En conjunto, las dos instalaciones proyectadas demandarían alrededor de 450 MW, una carga significativa para la red eléctrica nacional, pese a que el país ha mantenido históricamente un suministro estable.
Otro de los principales desafíos es el consumo de agua. Estas instalaciones necesitan millones de litros para sus sistemas de refrigeración, lo que ha generado preocupación sobre un posible impacto en los recursos hídricos locales y el riesgo de desabastecimiento en determinadas zonas.
Asimismo, algunos analistas advierten que, aunque la fase de construcción podría crear miles de empleos temporales, una vez que los centros de datos entren en funcionamiento, la operación cotidiana estará altamente automatizada y requerirá una plantilla relativamente reducida de personal especializado en mantenimiento, ingeniería y gestión tecnológica.

