KRISTI NOEM: EL BRAZO EJECUTOR DEL MAKE AMERICA SAFE AGAIN

“La política es muy parecida a caminar por un corral de engorde: es un proceso lento y estás constantemente rodeada de suciedad”.
Kristi Noem

“Sé que veremos lo que Dios tiene planeado para mí, porque le gusta sorprenderme de vez en cuando”.
Kristi Noem

“Las mujeres bien educadas rara vez hacen historia”.
Laurel Thatcher Ulrich

Desde que era congresista y después gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem se destacó como una de las políticas conservadoras más aplicadas del país. Con una agenda firme en contra de la inmigración y las políticas progresistas, Noem fue una de las pocas mujeres –posiblemente la única– con las credenciales suficientes para ser considerada por el movimiento MAGA como el posible binomio de Donald Trump en las últimas elecciones presidenciales. Aunque la Vicepresidencia quedó en manos de J.D. Vance y sus aliados, el destino le tenía reservado a Noem un lugar especial desde donde podría seguir demostrando su “compromiso”: el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés).

En nuestra quinta entrega de la serie Universo Trump 2.0, que realizamos en colaboración con Supernova, recorremos el perfil de la responsable del Homeland Security y sus agencias –entre ellas el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés)– quien cumple con su “misión histórica” siguiendo el libreto del Make America Great Again a cabalidad: reivindicación del Estados Unidos rural y profundo, la entronización de los valores tradicionales y mucha comunicación extravagante –fake news incluidas– para hacer llegar su mensaje dentro y fuera de su territorio. La siguiente entrega estará dedicada a 1789 Capital, la empresa de capital de riesgo fundada por Donald Trump Jr.

 
Ilustración: Traza Continental

MATAR A CRICKET

En 2024 la entonces gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, publicó No Going Back: The Truth on Whats Wrong With Politics and How We Move America Forward, la típica autobiografía de un político en campaña. Entre anécdotas de superación personal y elogios a la vida rural estadounidense, Noem relata cómo decidió matar de un balazo a Cricket, su perra de caza, una cachorra pointer de 14 meses, luego de que se escapara de un camión, matara a varias gallinas e intentara morder a su dueña. “En ese momento me di cuenta de que tenía que sacrificarla”, escribió Noem. Su intención con semejante anécdota era mostrarse como una mujer determinada y sin remilgos, pese a la opinión de los editores y de su propio ghostwriter. Noem había intentado contar la historia de Cricket en su anterior libro, Not My First Rodeo: Lessons from the Heartland, publicado en 2022, pero entonces la casa editorial logró disuadirla. Aquél libro incluso contenía declaraciones como “Respetar a los animales significa esforzarse por comprenderlos: sus hábitos, necesidades e incluso sus miedos”. Dos años después, Noem estaba empoderada, tal como se la ve en la portada de No Going Back, con una bandera norteamericana, un reloj dorado y un letrero que reza “Las mujeres bien educadas rara vez hacen historia”, una frase de la historiadora mormona y feminista Laurel Thatcher Ulrich. Con esa cita, una vez más, Noem desmentía a su libro anterior, en donde afirmaba que “A menudo les digo a los jóvenes que una de las mejores cosas que pueden hacer es tornarse personas dóciles”. Ahora Noem tenía otra idea sobre el liderazgo: que es difícil y, eventualmente, desagradable. “Supongo que, si fuera mejor política, no contaría esta historia aquí”, concluía el relato sobre el asesinato de su mascota.

Ahora Noem tenía otra idea sobre el liderazgo: que es difícil y, eventualmente, desagradable. “Supongo que, si fuera mejor política, no contaría esta historia aquí”, concluía el relato sobre el asesinato de su mascota.

La historia de Cricket generó un coro de repudio, incluso entre los votantes conservadores a los que Noem pretendía seducir: según una encuesta de New River Strategies, el 86% de los votantes de Trump afirman amar a los perros. Pronto se filtró a la prensa que el borrador de No Going Back también contenía relatos de reuniones con jefes de Estado tales como Emmanuel Macron o Kim Jong-un, de las que no hay registro alguno. Algunos analistas consideran que el libro cercenó la posibilidad de Noem de acompañar a Trump en la fórmula presidencial de ese año. Pero “las mujeres bien educadas rara vez hacen historia” y la gobernadora de Dakota del Sur ya tenía un historial de polémicas. En 2018 le otorgó un puesto en su gobierno como analista a Kennedy, su segunda hija, lo que provocó críticas por nepotismo (Kennedy dejó el cargo en 2020 para estudiar una maestría y hoy tiene su propio estudio de pilates). En 2020 fue denunciada por algunos medios de presionar personalmente a funcionarios del Departamento de Trabajo y Regulación de su estado involucrados con el Programa de Certificación de Tasadores para que revisaran la solicitud de otra de sus hijas –que había sido rechazada– para convertirse en tasadora: Kassidy, su primogénita, se convertiría en tasadora meses después. En 2021 fue acusada de tener una relación extramarital con su asesor Corey Lewandowski, ex coordinador de campaña de Donald Trump. Y en 2024 fue demandada por un grupo de defensa del consumidor después de que promocionara el trabajo de un dentista texano con el que tenía “una relación financiera”. Suficiente para mellar una carrera política. Pero el trumpismo cambió las coordenadas de la moral pública y, como confiesa en Not My First Rodeo, Noem aprendió que “la política es muy parecida a caminar por un corral de engorde: es un proceso lento y estás constantemente rodeado de suciedad”.

DE REINA DE LA NIEVE A VANGUARDIA DE LA CRUZADA CONSERVADORA

Kristi Lynn Arnold nació en Watertown, Dakota del Sur, y se crió en el rancho de su familia. En 1990 fue elegida Reina de la Nieve en un festival local, experiencia que recuerda como su introducción en la oratoria, y así ganó una beca para estudiar en la Northern State University. Debió interrumpir sus estudios en 1994, cuando su padre  –“su mejor amigo”, a decir de Kristi– murió en un accidente en un granero. Ya casada con Bryon Noem –quien tiene una empresa de seguros– y esperando a su primera hija, retornó al rancho y se dedicó a hacerlo prosperar. En 2006 entró a la política como representante local motivada por la intención de combatir medidas fiscales que afectaban los negocios familiares y en 2010 logró el escaño único de Dakota del Sur en la Cámara de Representantes federal, donde fue reelegida tres veces. Si bien se destacó como una legisladora conservadora, sobre todo en materia de derechos LGTB, todavía mantenía un perfil bajo. En 2018, fue elegida como gobernadora de Dakota del Sur, la primera mujer en la historia en ocupar ese cargo. Y desde allí comenzó a desplegar una política mucho más agresiva.

En 2006 entró a la política como representante local motivada por la intención de combatir medidas fiscales que afectaban los negocios familiares y en 2010 logró el escaño único de Dakota del Sur en la Cámara de Representantes federal, donde fue reelegida tres veces.

En 2019, apenas asumida, Noem sancionó leyes para reprimir las protestas del pueblo Oglala Sioux contra la construcción del oleoducto Dakota Access. También tuvo conflictos con el pueblo Cheyenne River Sioux por organizar una exhibición de fuegos artificiales en el Monte Rushmore, considerado territorio sagrado. Noem respondió a las críticas acusando a las tribus de ser cómplices del narcotráfico: “No se equivoquen, los cárteles tienen presencia en varias de las reservas indígenas de Dakota del Sur”, afirmó en la legislatura local. Nueve tribus la declararon persona non grata luego de eso. En 2020, durante la pandemia de COVID-19, Noem se opuso al uso obligatorio de cubrebocas en su estado, mantuvo los comercios abiertos y permitió eventos masivos como el rally de motocicletas de Sturgis. “Dakota del Sur no es la ciudad de Nueva York”, afirmó para distanciarse de las políticas sanitarias de otros gobiernos. Su estado tuvo tasas altas de infección y mortalidad, pero Noem puso a Dakota del Sur en el mapa como la tierra de la “libertad”, y logró niveles récord de turismo, incluso un flujo migratorio desde otros estados del país. “Durante la pandemia”, dijo Noem, “vimos lo mejor de Dakota del Sur. Vimos a personas que tenían fe en los demás, fe en Dios, y realmente colaboraron de una manera que fue muy inspiradora para el resto del país”. En 2021, en medio de las críticas al gobierno de Joe Biden por su laxitud inmigratoria, Noem envió tropas de la Guardia Nacional a Texas, como ayuda ante la crisis fronteriza. Algunos medios denunciaron que el despliegue fue financiado por un importante donante republicano.

Noem invirtió mucha energía política en una cruzada cultural conservadora. Prohibió a mujeres y niñas trans participar en competencias deportivas femeninas, promovió leyes que limitaron el aborto casi por completo en el estado (en campaña dijo que quería ser “la gobernadora más pro vida que el país haya tenido”) y prohibió la enseñanza de la “teoría racial crítica” y otros “conceptos divisorios” en materia de raza y género en educación superior. Sin embargo, esta “guerra cultural” tuvo efectos contraproducentes. La iniciativa Defend Title IX Now, que apuntaba a generar una amplia coalición política en torno a la prohibición de mujeres trans en deportes femeninos, no logró su cometido; la cancelación de un contrato del Departamento de Salud de Dakota del Sur con el grupo trans Transformation Now terminó en una demanda judicial que el estado perdió. El efecto más paradójico fueron las críticas de los conservadores duros a los pasos en falso de la gobernadora: no atreverse a formalizar en leyes más severas su cruzada conservadora y su rechazo a la restricciones sanitarias por temor a perder apoyo de empresarios y donantes. Noem era percibida por algunos republicanos locales como una persona oportunista y poco confiable, más preocupada por llamar la atención del trumpismo nacional que por resolver los problemas de su estado. Aún así, logró ser reelecta. Y llamar la atención del trumpismo nacional.

Noem era percibida por algunos republicanos locales como una persona oportunista y poco confiable, más preocupada por llamar la atención del trumpismo nacional que por resolver los problemas de su estado. Aún así, logró ser reelecta. Y llamar la atención del trumpismo nacional.

EL CAMINO TORCIDO HACIA LA CASA BLANCA

En 2011 Noem participó de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en donde se presentó como una outsider orgullosa: “Muchos de nosotros, los recién llegados, no sabemos cómo funciona Washington. Y, francamente, no nos importa”. Tras asumir como gobernadora, comenzó a trabajar con Corey Lewandowski, el ya mencionado exjefe de campaña de Trump en 2016. En 2020, durante la campaña de reelección del presidente, lo invitó a la controvertida exhibición de fuegos artificiales en el Monte Rushmore. Para 2021, cuando volvió a hablar en la CPAC, ya era considerada como una posible candidata presidencial. Criticó las medidas de aislamiento social de la pandemia y, parada sobre su aparentemente exitosa política libertaria, señaló al evento como la prueba de que era necesario un cambio político: “Basta mencionar un solo año para entender por qué Estados Unidos necesita conservadores, y ese año es 2020. Todos sabemos que, casi de la noche a la mañana, pasamos de una economía en auge a un cierre nacional trágico”.

En la edición 2024 de CPAC, Noem empató en el primer lugar de una encuesta informal sobre posibles compañeros de fórmula de Trump con el empresario Vivek Ramaswamy. Cuatro meses después, fue publicado No Going Back y Noem comenzó su via crucis mediático, arrastrando el cadáver de su perro como estigma. Ese mismo mes de mayo, la gobernadora participó de la procesión de cortejo a Trump en Palm Beach, Florida, junto a otros aspirantes a la candidatura de vicepresidente. Allí estaban el gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum, y los senadores Tim Scott (Carolina del Sur), Marco Rubio (Florida) y J. D. Vance (Ohio), quien finalmente resultaría elegido. Noem quedó afuera, el fantasma de Cricket se negaba a soltarla. Pero, “la política es un proceso lento” y el segundo trumpismo todavía reservaba un lugar para una mujer como ella.

MAKE AMERICA SAFE AGAIN

“Kristi ha sido muy firme en materia de seguridad fronteriza. Garantizará que nuestra patria estadounidense esté a salvo de nuestros adversarios”, dijo el recién electo presidente Trump en el comunicado en el que anunció oficialmente la designación de Noem como secretaria del DHS, la tercera agencia federal más grande del país, con un presupuesto de 107 mil 900 millones de dólares, de los cuales 62 mil 200 millones corresponden a fondos discrecionales, y más de 260 mil empleados distribuidos en 22 agencias, entre las que se cuentan el Servicio Secreto, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructura (CISA) y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Este último es el núcleo de la misión que Trump le encomendó a Noem: llevar adelante la campaña de deportaciones masivas de inmigrantes más grande de la historia norteamericana.

“Kristi ha sido muy firme en materia de seguridad fronteriza. Garantizará que nuestra patria estadounidense esté a salvo de nuestros adversarios”, dijo el recién electo presidente Trump en el comunicado en el que anunció oficialmente la designación de Noem.

Noem ha demostrado en su tarea la misma determinación inmisericorde que quiso demostrar matando a su perro. Y también ha estado sometida a las mismas desconfianzas que jalonaron toda su carrera: en 2019 rechazó como gobernadora una oferta del primer gobierno de Trump para frenar la cooperación de Dakota del Sur con un programa del Departamento de Estado para reasentar refugiados en su estado. Seis años después, la flamante secretaria de Seguridad Noem condenó a ese tipo de programas: “muchos miles que consiguieron un viaje gratis en avión sobre nuestras fronteras cortesía del gobierno federal”. Hoy promueve el uso de la aplicación CBP Home para que las personas se autodeporten. Noem pretende saltar la brecha de credibilidad empleando las armas políticas del trumpismo: radicalización ante las críticas, lealtad férrea al presidente y un enfoque espectacular, casi teatral, de la gestión gubernamental.

En sus primeros días en el cargo, Noem revocó varios programas diseñados durante la presidencia de Biden en respuesta al aumento global de la migración: cerró los procesos de libertad condicional para ciudadanos cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos; suspendió la aplicación de solicitud de asilo CBP One, que desde 2023 permitió a miles de migrantes ingresar legalmente a los Estados Unidos; y restableció el Protocolo de Protección al Migrante, también conocido como Remain in Mexico, que requiere que ciertos migrantes esperen en México sus audiencias legales en los Estados Unidos. También reclutó a miembros de las fuerzas de seguridad locales para ampliar las operaciones de deportación y ordenó pruebas poligráficas entre los empleados del DHS para descubrir filtraciones a la prensa sobre redadas migratorias inminentes. No es la única funcionaria trumpista que emplea el polígrafo entre sus empleados, también lo hacen la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el director del FBI, Kash Patel.

En una audiencia en el Senado, Noem afirmó que su nombramiento, si bien la sorprendió –porque, recordemos, a Dios le gusta sorprenderla de vez en cuando– responde a una prioridad número uno del gobierno de Trump: liderar una ofensiva contra la inmigración asegurando la “zona de guerra” en la frontera entre Estados Unidos y México y deportar a los inmigrantes ilegales. Los senadores le recordaron que el DHS tenía otras funciones además de controlar la inmigración. Noem respondió brevemente sobre las otras áreas que le toca gestionar: prometió reformar el Servicio Secreto, incorporando más personal y reorientándolo a “abordar eventos de seguridad nacional y proteger a las personas a su cargo” (poco después Trump nombró como director a Sean Curran, uno de los custodios personales que lo cubrieron durante el atentado en Butler); reducir el presupuesto de la Agencia de Seguridad Cibernética y de Infraestructura (CISA) para hacerla “más efectiva, pequeña y ágil” (Trump siempre acusó a la CISA de censurar su discurso online y de avalar la seguridad de las elecciones de 2020); y abogó por una mayor colaboración entre el DHS, la CIA y el FBI para enfrentar el “terrorismo interno”. Recientemente abogó por el desmantelamiento de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), que también depende de su mando, criticándola por su ineficacia. Trump ya anunció que planea extinguir de manera gradual dicha agencia después de la temporada de huracanes de este año.

En una audiencia en el Senado, Noem afirmó que su nombramiento, si bien la sorprendió –porque, recordemos, a Dios le gusta sorprenderla de vez en cuando– responde a una prioridad número uno del gobierno de Trump: liderar una ofensiva contra la inmigración asegurando la “zona de guerra” en la frontera entre Estados Unidos y México y deportar a los inmigrantes ilegales.

Pero la prioridad de la gestión de Noem es la política migratoria, que el gobierno de Trump entiende en términos de “protección de la patria” ante una “invasión” externa. Así lo transmitió Noem en su audiencia en el Senado y en cada una de sus muchas intervenciones públicas.  Tanto ella como sus partidarios ponderan su experiencia como ranchera y gobernadora de un estado rural para afrontar la seguridad fronteriza. Pero cuando fue inquirida sobre cómo compensará la escasez de mano de obra rural que puedan ocasionar las deportaciones masivas no supo qué responder. “Siempre he pensado que (…) Dios ama a los agricultores más que a nadie, ama a los ganaderos más que a nadie. Cuando habla de sembrar y cosechar constantemente, y de que los graneros están repletos (…) uno simplemente asume que esta forma de vida es algo que Dios quiere que todos puedan vivir”, dijo a la Christian Broadcasting Network (CBN) en 2022.

No faltan voces que cuestionen la idoneidad de Noem para el cargo, entre ellas la de Elizabeth Neumann, asistente del DHS durante las presidencias de George W. Bush y Trump I. “La Barbie ICE” (como la han llamado algunos medios y políticos) compensa esa desconfianza con un despliegue mediático de su gestión. Ya en sus años de gobernadora había hecho montar un estudio de televisión en el sótano de la casa de gobierno, argumentando que era más barato que volar a un estudio de Fox News cada vez que quisiera hablar a las cámaras. También protagonizó una serie de anuncios de reclutamiento laboral interpretando a una enfermera, una plomera y una policía. Ahora, refuerza su rol como secretaria de Seguridad participando en redadas contra inmigrantes en Nueva York vestida con equipo táctico mientras tuitea y transmite en vivo; en operaciones encubiertas en Phoenix, acompañada de la tiktoker derechista Chaya Raichik; y en operativos contra traficantes de personas mientras posa para las cámaras sosteniendo un arma semiautomática que apunta nada más y nada menos que a la cabeza de un agente a su cargo. En mayo realizó una gira por Medio Oriente, donde se reunió con Netanyahu para respaldar su política de seguridad, en particular la que implementa en la frontera con Egipto; oró en el Muro de los Lamentos en Israel, asistió a una ceremonia de plantación de árboles con Mike Huckabee, el embajador estadounidense, y visitó el memorial Black Arrow cerca de la frontera con Gaza vestida con chaleco antibalas y lentes oscuros. En Bahréin  se reunió con el rey Hamad bin Isa Al Khalifa en el palacio real, visitó el Fuerte Qal’at al-Bahrain y se trasladó a una base naval en Manama, donde sirvió comida a los guardacostas, firmó autógrafos, se tomó fotos –con lentes de sol y gorra de camuflaje como parte del performance– y montó un camello vestida con atuendo desértico. A inicios de junio condenó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por alentar las protestas en Los Ángeles, generando revuelo mediático y motivando una respuesta contundente por parte de la jefa de Estado. También recorrió las cárceles de El Salvador a las que su gobierno envió a  inmigrantes venezolanos, vestida con botas militares y una gorra del ICE. Y filmó una serie de anuncios para una campaña internacional, advirtiendo a los inmigrantes indocumentados que “se vayan ahora o el gobierno los cazará”. Tanta exposición tiene un costo, incluso material: 100 millones de dólares en anuncios televisivos. Desde el Senado, la oposición advirtió que el DHS corre el riesgo de gastar sus 62 mil 200 millones de dólares de fondos discrecionales antes de llegar a la mitad del año presupuestario.

…filmó una serie de anuncios para una campaña internacional, advirtiendo a los inmigrantes indocumentados que “se vayan ahora o el gobierno los cazará”. Tanta exposición tiene un costo, incluso material: 100 millones de dólares en anuncios televisivos.

Pero siempre habrá recursos para una campaña de deportaciones que constituye la misión histórica que el trumpismo se dio a sí mismo. “La administración Trump se toma en serio su promesa y continuará trabajando para acelerar el ritmo de las deportaciones y hacer América segura de nuevo”, dijo Noem. El presidente autorizó a la Secretaria, al subjefe de Gabinete Stephen Miller y a Tom Homan, Director Ejecutivo Asociado de Operaciones de Deportación (a quien el trumpismo prefiere llamar “El Zar de las fronteras”), a cumplir con creces los objetivos de deportación. Sin cifras oficiales, Homan se jacta de haber logrado la autodeportación de ocho mil 500 personas. Y Noem y Miller exigieron a los agentes federales que triplicaran las cifras de arrestos, “empleando la creatividad al máximo”, hasta llegar a tres mil personas por día.

LA CUESTIÓN DEL HABEAS CORPUS

Oficialmente, la campaña de deportaciones se centra en 425 mil inmigrantes con condenas penales. Pero las redadas y deportaciones ya afectaron a residentes legales, niños e incluso a ciudadanos norteamericanos, además de los casos de inmigrantes deportados a países equivocados. También se hizo evidente el uso político de la campaña, apuntando especialmente contra ciudades demócratas que acogen a inmigrantes y contra universidades con estudiantes internacionales. Algunos jueces federales comenzaron a sentenciar fallos contra esos abusos, pero desde la Corte Suprema –con mayoría conservadora– parecen avalar los excesos de la campaña de deportaciones, al permitir que el gobierno elimine temporalmente las protecciones legales a los inmigrantes provenientes de países “peligrosos”.

Algunos jueces federales comenzaron a sentenciar fallos contra esos abusos, pero desde la Corte Suprema –con mayoría conservadora– parecen avalar los excesos de la campaña de deportaciones, al permitir que el gobierno elimine temporalmente las protecciones legales a los inmigrantes provenientes de países “peligrosos”.

En una nueva comparecencia ante el Senado, la senadora Maggie Hassan le preguntó a Noem si sabía qué era el habeas corpus. “Bueno, el habeas corpus es un derecho constitucional que tiene el presidente para poder sacar personas de este país y suspender su derecho a…”, respondió Noem antes de que la senadora la interrumpiera para marcarle su error. El hecho podría quedar como otro argumento sobre la falta de formación de Noem, que se recibió de politóloga a los 40 años tomando clases en línea en a Universidad de Dakota del Sur. Pero, una vez más, la secretaria está totalmente alineada con la Casa Blanca. Miller ya dijo que el gobierno considera que puede suspender los derechos de los inmigrantes para acelerar las deportaciones y Noem –quien estuvo todo el tiempo con Trump en la reciente inauguración del centro de detención Alligator Alcatraz en Florida– ha insistido en la idea del presidente de enviar a los inmigrantes indocumentados a Guantánamo.

El artículo primero de la Constitución norteamericana establece que el habeas corpus es un derecho que no puede suspenderse “a menos que se trate de casos de rebelión o invasión en los que la seguridad pública así lo exija”. En la historia del país norteamericano el gobierno suspendió los habeas corpus solo cuatro veces: durante la Guerra de Secesión; durante la reconstrucción posterior; durante la insurrección filipina (sólo en Filipinas); y luego del ataque a Pearl Harbor (solo en Hawai). Como ya se dijo, Trump comparó a la crisis migratoria con una “invasión”, y la propia Noem, esta vez en el Congreso, dijo que consideraba que una oleada de inmigrantes podría justificar la suspensión de sus derechos legales y, más tarde en el Senado, opinó que “el presidente de Estados Unidos tiene la autoridad, bajo la Constitución, para decidir si el habeas corpus debe suspenderse o no”, aunque aclaró que Trump nunca le comunicó tal intención. No sería la primera vez en la historia que las pretensiones de un soberano son mejor expresadas por sus funcionarios más desembozados. De ser así, la misión de Noem en el trumpismo puede ir más allá de la campaña de deportaciones y contribuir a reformatear al sistema jurídico estadounidense.

…opinó que “el presidente de Estados Unidos tiene la autoridad, bajo la Constitución, para decidir si el habeas corpus debe suspenderse o no”, aunque aclaró que Trump nunca le comunicó tal intención. No sería la primera vez en la historia que las pretensiones de un soberano son mejor expresadas por sus funcionarios más desembozados.

UNA FAMILIA CON PROPÓSITO

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”, reza el pasaje de la Biblia (Proverbios 16:9) que Booker, el último hijo de Noem, usa en la descripción de su cuenta de X, inactiva desde hace algún tiempo. En septiembre de 2024 el joven de 22 años se mudó a Kansas City para participar de los programas de capacitación de Youth With A Mission (YWAM), la organización misionera cristiana más grande del mundo, fundada por Loren y Darlene Cunningham en 1960 y con presencia en más de 180 países. Kassidy, la hija de Noem por la que supuestamente abogó para convertirse en tasadora, cita Gálatas 2:22 en la descripción de su biografía en Instagram: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”.

Una familia cristiana con vocación a cumplir misiones, sin duda, aunque paradójicas: mientras la madre persigue y expulsa inmigrantes poniendo en pausa sus derechos elementales, uno de los hijos se prepara para salir al mundo a predicar el Evangelio –ese que manda  proteger a la viuda, al huérfano, al pobre y al extranjero. Que los menesterosos del mundo conozcan a Dios, pero fuera de los Estados Unidos, podría ser uno de los lemas de la casa Noem y del trumpismo.

Que los menesterosos del mundo conozcan a Dios, pero fuera de los Estados Unidos, podría ser uno de los lemas de la casa Noem y del trumpismo.

Desde que era congresista y después gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem se destacó como una de las políticas conservadoras más aplicadas del país. Con una agenda firme en contra de la inmigración y las políticas progresistas, Noem fue una de las pocas mujeres –posiblemente la única– con las credenciales suficientes para ser considerada …

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