El pasado domingo 1 de febrero, Laura Fernández, candidata del partido conservador Pueblo Soberano, logró, en primera vuelta, una holgada victoria en las elecciones generales al obtener el 48,3% de los votos. Convirtiéndose así en la próxima presidenta de Costa Rica.
En segundo lugar quedó Álvaro Ramos, del tradicional Partido Liberación Nacional, con un 33,3%, mientras que Claudia Robles, de Coalición Agenda Ciudadana, tan solo obtuvo el 4,8% de los sufragios. Mientras que la participación creció alrededor de un 7% con respecto a las anteriores elecciones del 2022, pasando de una participación del 60% al 67%.
Fernández, politóloga de 39 años, se convierte así en la segunda mujer en ser electa presidenta en Costa Rica, luego de Laura Chinchilla Miranda (2010-2014) del Partido Liberación Nacional (PLN). Además de ser la primera política en más de una década en lograr la victoria en primera vuelta.
En el Congreso —órgano unicameral de 57 escaños—, con los resultados obtenidos, se proyecta que el oficialista Pueblo Soberano pase de los actuales 8 diputados a unos 30, logrando una mayoría simple y quedando a 8 diputados de la “supermayoría”, que le permitiría impulsar transformaciones estructurales, algo que deberá negociar con potenciales aliados.
Durante su primer discurso tras la victoria, Fernández afirmó que “Costa Rica ha votado por la continuidad del cambio”, y prometió “presidir un gobierno de diálogo y concordia nacional, respetuoso y firme del Estado de derecho”, capaz de “crear mayor bienestar y prosperidad”. Laura Fernández asumirá la presidencia el 8 de mayo de 2026, dando continuidad al proyecto político de Rodrigo Chaves durante el período 2026-2030.

