México y Perú anunciaron el viernes la reanudación de sus relaciones diplomáticas, rotas por Lima el 3 de noviembre de 2025 después de que el gobierno mexicano otorgara asilo a Betssy Chávez, expresidenta del Consejo de Ministros del gobierno de Pedro Castillo, condenada junto al expresidente a más de 11 años de prisión por “intento de golpe de Estado” de 2022. En un comunicado conjunto, ambas cancillerías invocaron los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” entre los dos países y reafirmaron su respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
El deshielo se concretó tras la llegada de Keiko Fujimori a la presidencia peruana el 28 de julio, que abrió un escenario distinto al de la administración anterior. El canciller mexicano Roberto Velasco mantuvo contactos directos con la nueva mandataria en las semanas previas y habría hablado personalmente con ella para avanzar en la normalización, mientras el nuevo canciller peruano, Carlos Espá, adoptó desde el inicio una postura orientada a recomponer los lazos bilaterales. Como parte del acuerdo, Perú otorgó un salvoconducto a Chávez —quien permanecía asilada en la embajada mexicana en Lima bajo resguardo de Brasil tras el cierre de la sede y viajó este viernes a México en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana enviado especialmente para trasladarla—, gesto que Claudia Sheinbaum calificó como una acción de buena voluntad del gobierno de Fujimori.
Tras el anuncio, Velasco sostuvo una llamada con Espá en la que acordaron que los equipos de ambas cancillerías elaborarán una hoja de ruta para la reapertura de las embajadas. Los dos gobiernos señalaron que buscarán recuperar el diálogo y una relación basada en la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales, en línea con los principios que comparten como socios en la Alianza del Pacífico.

