Entre el 15 y el 26 de junio, una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) visitó Paraguay para monitorear la situación económica del país, en el marco del Artículo IV del convenio constitutivo del organismo.
Luego de reuniones con diferentes organismos públicos y privados, la delegación del FMI difundió una declaración con un informe preliminar, en el que afirma que “Paraguay sigue demostrando una notable resiliencia”. En el reporte, de carácter en general elogioso, el Fondo incluye algunas críticas apenas veladas.
Entre sus principales consideraciones, destaca que “el crecimiento ha sido sólido, respaldado por un régimen creíble de metas de inflación con un tipo de cambio flexible, amplias reservas internacionales, y un restablecimiento gradual de la disciplina fiscal”. También señala que se prevé que el crecimiento sea del 4,4% en 2026, que la deuda soberana se halla entre los niveles más bajos de la región y que “una amplia gama de reformas estructurales en curso está contribuyendo a la inversión privada, la creación de empleo, la resiliencia climática, la gobernanza, la eficiencia de la función pública y de la administración tributaria, la sostenibilidad de las pensiones, el desarrollo del mercado de capitales, la inclusión y la reducción de la pobreza”.
Entre los puntos débiles, apunta a la necesidad de saldar en tiempo y forma los atrasos en los pagos internos y presentarlos de forma transparente en las estadísticas fiscales. También expresa preocupación por el rápido crecimiento del crédito al consumo, que “exige mantener la vigilancia”.
Por último, agrega que “la economía informal sigue siendo elevada y generalizada” y que “debe proseguirse con el fortalecimiento de las instituciones de gobernanza y de lucha contra la corrupción”.

