El presidente Daniel Noboa recibió en el Palacio de Carondelet al Comando Sur de Estados Unidos para coordinar operaciones de seguridad en territorio nacional. Durante este encuentro, se reafirmó el respaldo total de Washington a Ecuador en la lucha contra el narcoterrorismo, subrayando que la cooperación no será sólo logística, sino que implicará una participación activa en la neutralización de grupos delictivos. Esta reunión sienta las bases para una presencia militar estadounidense más robusta en territorio ecuatoriano, a pesar del rechazo ciudadano expresado recientemente en las urnas.
En este marco, se anunciaron operaciones militares conjuntas entre ambos países. Esta nueva fase de la “guerra” contra el narco justifica una escalada militar coordinada bajo un marco legal que se ha venido gestando desde la administración de Guillermo Lasso, pero que ahora se ejecuta con mayor agresividad. Washington ha destacado la colaboración de Ecuador como un modelo regional, autorizando misiones específicas con el supuesto fin de desmantelar organizaciones terroristas que operan en el país sudamericano, abriendo la puerta a una intervención más directa de inteligencia y tecnología norteamericana.
Con estos antecedentes, el presidente Noboa participó en la cumbre «Escudo de las Américas», donde mantuvo un encuentro clave con Donald Trump. Ecuador fue uno de los suscriptores de una declaración conjunta de seguridad que establece cuatro puntos principales que hace foco en el combate a los carteles de droga en Latinoamérica. Entre los objetivos declarados, sin embargo, se encuentran: ampliar la cooperación para fortalecer la seguridad hemisférica, proteger infraestructuras críticas y hacer frente a “amenazas futuras” de manera conjunta. Este compromiso busca asfixiar las rutas de suministro y lavado de activos a escala regional, elevando la categoría de la amenaza de delincuencia común a peligro para la seguridad hemisférica.
Pero el alineamiento con Washington no es solo militar; Noboa ha aprovechado su cercanía con la administración Trump para impulsar un acuerdo comercial bilateral. El viaje del mandatario tuvo como objetivo secundario seguir posicionando a Ecuador como un aliado en la región, alejándose de influencias alternativas y buscando beneficios arancelarios.

