En la primera visita oficial de un presidente argentino a Quito en casi dos décadas, Daniel Noboa y Javier Milei firmaron el jueves en el Palacio de Carondelet seis instrumentos bilaterales: un protocolo de régimen automotor que actualiza el Acuerdo de Complementación Económica N°59, un acuerdo de servicios aéreos, cooperación en usos pacíficos de la energía nuclear, un tratado de extradición que reemplaza la Convención de Montevideo de 1933, un convenio de ciberdefensa que crea un Grupo de Trabajo Bilateral, y una declaración conjunta contra la pesca ilegal. El tratado de extradición no se aplicará a casos ya iniciados y deberá cumplir los trámites internos de aprobación en ambos países antes de entrar en vigor.
El componente de seguridad tuvo especial relieve: Noboa agradeció a Argentina por haber designado como organizaciones terroristas a las bandas Los Lobos, Los Choneros y los Chone Killers, en momentos en que Ecuador atraviesa un conflicto armado interno declarado en enero de 2024 frente al avance del crimen organizado transnacional. En el plano diplomático, Ecuador reiteró su respaldo al reclamo argentino de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y pidió que la controversia se resuelva por vía pacífica, gesto que Milei agradeció.
En el plano comercial, la relación bilateral sigue siendo deficitaria para Ecuador: entre enero y mayo de 2026 exportó a Argentina 129,7 millones de dólares e importó 374,5, con un saldo negativo de 244,8 millones, según el Banco Central del Ecuador. Pese a esa asimetría, ambos gobiernos acordaron mantener consultas políticas, económicas y de inversión, realizar un nuevo diálogo oceánico binacional (vinculado a la cooperación en pesca y recursos marinos anunciada el mismo día) y preparar un programa de cooperación técnica y científica para 2027-2029.

