La Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país, declaró un paro general indefinido en rechazo a la falta de respuesta del gobierno a sus demandas, en medio de una profunda crisis económica. La medida fue anunciada tras una asamblea en la ciudad de El Alto, donde dirigentes sindicales advirtieron que mantendrán la protesta hasta obtener soluciones concretas.
Entre los principales reclamos se encuentran un aumento del salario mínimo, mejoras en las pensiones, la reducción de sueldos de altos funcionarios y la eliminación de reformas tributarias que afectan a pequeños comerciantes. Además, el sindicato exige medidas para garantizar el abastecimiento interno de alimentos y cuestiona posibles cierres de empresas públicas.
La COB también se opone a políticas económicas recientes del gobierno, como la eliminación de subsidios a los combustibles, que ha generado inflación y encarecimiento del costo de vida. Según el Ejecutivo, estas medidas son necesarias para enfrentar la crisis fiscal heredada, pero los sindicatos consideran que afectan principalmente a los sectores más vulnerables.
El paro cuenta con el respaldo de diversos sectores sociales, incluidos trabajadores, transportistas, maestros, mineros y organizaciones indígenas, lo que aumenta la presión sobre el gobierno. Las protestas incluyen movilizaciones, bloqueos y concentraciones en distintas regiones del país.
Por su parte, el presidente rechazó las demandas sindicales y cuestionó la viabilidad de un mayor incremento salarial, señalando que primero es necesario generar empleo. El conflicto se desarrolla en un contexto de alta inflación y escasez de divisas, considerado uno de los momentos económicos más críticos de Bolivia en las últimas décadas.
El escenario refleja una creciente tensión social y política, con un gobierno debilitado frente a una amplia movilización sindical que promete sostener las medidas de presión hasta lograr cambios en la política económica.

