Si bien las cifras exactas para la atención y reconstrucción de los daños ocasionados por el terremoto no están del todo claras en este momento, sí existen algunas estimaciones que dan una magnitud de la escala del desastre. Dentro de los cálculos más serios, la evaluación preliminar realizada a través del satélite del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de los daños físicos directos inmobiliarios, estos alcanzan los seis mil 700 millones de dólares, mientras que las necesidades totales de reconstrucción y recuperación están en el orden de los 18 mil millones de dólares en promedio. Por otro lado, la firma de modelado de catástrofes y riesgos Verisk informó que prevé pérdidas económicas por encima de los 10 mil millones.
La magnitud de estos cálculos pone un interrogante al crecimiento del PIB proyectado para este año, el cual se estimaba entre un 6 y un 8%, si bien cabe resaltar que la industria petrolera y gasífera no resultó fuertemente afectada, así como tampoco alrededor del 80% del sector industrial venezolano, el cual se mantiene operativo de manera parcial.
La firma de investigación y análisis económico enfocada en ofrecer reportes y consultoría para actuar en el mercado venezolano VenAnalytics, destacó que Venezuela cuenta con al menos 11,5 mil millones de dólares congelados a los que no tiene acceso en el extranjero. Estos fondos están conformados por unos seis mil millones de activos líquidos en el Reino Unido y en Portugal, sumados a los cinco mil millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI), que son parte de las reservas internacionales del país. Si estos fondos fuesen liberados podrían cubrir gran parte de los esfuerzos y costos de reconstrucción con recursos propios del país sin necesidad de buscar grandes niveles de endeudamiento externo.

