Luego de 18 días marcados por irregularidades, denuncias de fraude y fuertes disputas políticas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras inició este jueves 18 de diciembre el denominado “escrutinio especial”, un proceso que podría resultar determinante para el desenlace de las elecciones generales celebradas el pasado 30 de noviembre.
El escrutinio especial contempla la revisión de dos mil 773 actas electorales que, según datos oficiales del propio CNE, presentan diversas “inconsistencias”. Estas actas concentran más de 580 mil votos, equivalentes al 14,5 % del total emitido, un volumen significativo si se considera que la diferencia entre los dos principales candidatos es de apenas 40 mil votos. En disputa se encuentran Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional —candidato respaldado por Donald Trump—, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal.
El inicio del recuento había permanecido paralizado durante casi una semana debido a desacuerdos entre las fuerzas políticas sobre el alcance del escrutinio. Finalmente, el proceso se reanudó tras un acuerdo entre el Partido Nacional y la cúpula del Partido Liberal. Más allá del cruce de acusaciones públicas, el núcleo del conflicto radicó en si el recuento debía limitarse únicamente a las actas con inconsistencias reconocidas por el CNE o extenderse a la totalidad de los votos emitidos.
Dentro del propio organismo electoral persisten posiciones enfrentadas. Las consejeras Cossette López-Osorio, del Partido Liberal, y Ana Paola Hall, del Partido Nacional, sostienen que la revisión debe circunscribirse exclusivamente a las actas señaladas con irregularidades. En contraposición, el consejero Marlon Ochoa, del partido LIBRE, exige un recuento “voto por voto” del conjunto de las actas, que suman 19 mil 167, al considerar que existen muchas más anomalías de las reconocidas oficialmente.
Desde el inicio del proceso, el partido LIBRE ha reclamado un recuento completo. Esta postura también ha sido respaldada por sectores del Partido Liberal, incluido su candidato presidencial, Salvador Nasralla. No obstante, la dirigencia liberal se encuentra profundamente dividida: mientras López-Osorio y un sector relevante del partido rechazan un recuento total, Nasralla y otros dirigentes continúan exigiendo la revisión integral del proceso electoral.
Tras confirmarse el inicio del escrutinio especial, Nasralla ofreció una conferencia de prensa en la que afirmó que el Partido Liberal presentó reclamos adicionales sobre otras ocho mil 845 urnas, que contienen más de 1 millón 841 mil votos, equivalentes al 47 % del total. Según denunció, en esas urnas se habrían producido manipulaciones de actas, por lo que reiteró su exigencia de un recuento “voto por voto”, demanda que comparte el partido LIBRE.
El escrutinio especial no había comenzado anteriormente debido a la falta de conformación de las Juntas Especiales de Verificación y Recuento (JEVR), integradas por representantes de distintos partidos. Tanto el Partido Liberal como el Partido LIBRE consideran insuficiente el número de actas que el CNE pretende revisar.
El CNE tiene plazo hasta el 30 de diciembre para proclamar oficialmente al ganador de las elecciones. Sin embargo, para que la declaratoria sea válida se requiere el consenso de los tres consejeros del organismo. De no alcanzarse dicho acuerdo, la responsabilidad de anunciar al vencedor recaerá en el Congreso Nacional.

