En un movimiento estratégico para reducir la dependencia de las importaciones de gas natural proveniente de Estados Unidos —que actualmente cubren cerca del 75% del consumo nacional—, el gobierno de Claudia Sheinbaum presentó este 8 de abril la Estrategia para Fortalecer la Soberanía Energética. El plan articula la explotación de reservas nacionales para blindar al país frente a la volatilidad de precios internacionales y eventos climáticos que afectan el suministro externo. Para abordar los yacimientos no convencionales, la mandataria anunció la creación de un Comité de científicos y especialistas en geología y medio ambiente, que presentará sus recomendaciones técnicas el próximo miércoles 15 de abril.
El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, proyectó que México cuenta con un potencial de 141 mil 494 millones de pies cúbicos en recursos no convencionales, volumen que duplica las reservas convencionales del país. Bajo este nuevo esquema de ejecución, la estatal busca elevar la producción de los actuales 2 mil 300 millones a 6 mil 600 millones al cierre del sexenio, con la ambición de alcanzar los 8 mil 600 millones de pies cúbicos diarios en un horizonte de diez años. Esta meta acercaría al país a la autosuficiencia, considerando que la demanda interna ronda los 9 mil millones de pies cúbicos diarios, fortaleciendo la seguridad nacional sin comprometer los contratos de importación vigentes con Texas y California.
Este plan representa un giro frente a la restricción política que regía hasta ahora sobre el uso de técnicas de fracturación, rompiendo con la histórica subordinación del gas frente a la explotación petrolera tradicional. Para mitigar el impacto ambiental, la estrategia contempla el uso de nuevas tecnologías para la explotación de lutitas y arenas compactadas, incluyendo el reciclaje de hasta el 80% del agua empleada y el uso de inteligencia artificial para el monitoreo de acuíferos. Según la secretaria de Energía, Luz Elena González, esta nueva rectoría del Estado pretende elevar la generación de electricidad mediante fuentes renovables del 24% al 38% para el año 2030, consolidando un modelo energético que prioriza la viabilidad del desarrollo nacional sobre las decisiones de proveedores extranjeros.

