La Unión Europea (UE) suspendió el pasado jueves 3 de septiembre las importaciones de carne bovina, pollo, cerdo, pescado, huevos y miel procedentes de Brasil. La medida responde a la evaluación europea de que los mecanismos brasileños de control y trazabilidad del uso de antimicrobianos no ofrecen garantías suficientes para cumplir con la normativa comunitaria.
Esta suspensión podría afectar las exportaciones brasileñas por hasta 2 mil millones de dólares anuales y el impacto es especialmente relevante para la carne bovina, debido al peso del mercado europeo para cortes de mayor valor agregado.
Por su parte, el gobierno brasileño reiteró su negativa de que exista un problema sanitario; sostuvo que sus productos cumplen con los estándares internacionales y afirmó haber adoptado nuevas medidas de control y trazabilidad, por lo que advirtió que podría aplicar medidas de reciprocidad y recurrir a los mecanismos de solución de controversias previstos en el acuerdo Mercosur-UE y en la Organización Mundial del Comercio (OMC). La evolución de la auditoría europea y su respuesta determinarán si la controversia puede resolverse mediante ajustes regulatorios o si deriva en nuevas medidas comerciales.

