El escenario político peruano se ha visto sacudido por la revelación de una reunión no registrada entre el presidente José Jeri y el empresario chino Zhihua Yang. El encuentro, de carácter clandestino, se llevó a cabo en un «chifa» del distrito de San Borja, donde se reportó que el mandatario llegó encapuchado para evitar ser identificado. Además, se denunció que Jeri habría utilizado el vehículo oficial de la Presidencia para desplazarse a dicha cita secreta. El empresario involucrado, Zhihua Yang, está vinculado a Nicanor Boluarte y se ha revelado que visitó el Palacio de Gobierno en tres ocasiones anteriores.
Ante la difusión de las imágenes y el escándalo generado, el presidente Jeri ensayó diversas justificaciones. Inicialmente, intentó enmarcar el encuentro como parte de las coordinaciones por el «Día de la Amistad Perú-China», señalando que se realizarían actividades en el Palacio de Gobierno. Posteriormente, el mandatario admitió que la reunión fue un «error» debido a la hora inadecuada y al «tufillo» que recordaba a las reuniones en la casa de Sarratea del expresidente Pedro Castillo. No obstante, Jeri insistió en que no hubo nada irregular ni indebido en la cita.
La reacción legislativa ha sido inmediata. La Comisión de Fiscalización del Congreso ya ha solicitado información formal a Jeri sobre la reunión y ha anunciado que debatirá en su próxima sesión el pedido para citar al presidente. En un tono de mayor confrontación, se ha anunciado la presentación de una moción de vacancia presidencial contra Jeri como consecuencia directa de este encuentro clandestino. Este movimiento parlamentario profundiza la fragilidad del Ejecutivo y coloca al gobierno en una posición de defensa legal y política frente al Congreso en el inicio del año electoral.

