El conflicto entre los sectores del MAS liderados por Luis Arce y Evo Morales tuvo nuevos capítulos a poco menos de dos semanas de la elección presidencial. En el Día de la Independencia, el presidente Arce pronunció un discurso en el que culpó a Evo, a la Asamblea y al «golpe de Estado» de 2019 por la crisis actual del país.
En respuesta, Morales, llamó a la población a votar nulo. El ex presidente impulsó esta estrategia como una forma de rechazo tanto a la derecha como al gobierno de Arce, lo que fue inmediatamente criticado por el «arcismo» como una incitación al voto que perjudica a su propia base política. Además, Evo denunció en una cita de la RUNASUR (organización transnacional que agrupa a organizaciones, movimientos sociales y políticos de izquierda en una propuesta de integración regional “desde abajo”) que se estaban produciendo expulsiones y encarcelamientos de dirigentes que le son leales, lo que evidencia el uso de represalias internas para silenciar al ala evista.
Por su parte, Andrónico Rodríguez criticó el discurso que Arce ofreció al país en conmemoración del bicentenario de la Independencia, calificándolo de «más político que reflexivo». No obstante, Rodríguez no descartó la posibilidad de unificar a la izquierda, afirmando que “todo es posible”.

