La fractura interna en el Movimiento al Socialismo (MAS) no encuentra fondo. A horas de las elecciones presidenciales y al cierre del presente reporte, Evo Morales continuó defendiendo su llamado al voto nulo y culpó al gobierno de Luis Arce por el fortalecimiento de la derecha. Adicionalmente, Morales declaró que Andrónico Rodríguez le ofreció la candidatura a la vicepresidencia, ofrecimiento que el expresidente calificó como un “descaro”. Por su parte, Rodríguez desmintió a Evo públicamente, afirmando que «la gente está cansada de la mentira» y continuó en su disputa por evitar un aumento del voto nulo.
En este marco, uno de los sectores de la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz «Tupac Katari”, liderada por David Mamani, anunció su ruptura definitiva con la candidatura de Andrónico Rodríguez, tras no recibir respuesta a su pedido de reemplazar a Mariana Prado como candidata a la vicepresidencia.
Por su parte, ante la posibilidad de una derrota de las opciones de izquierda, la Central Obrera Boliviana (COB) admitió que un partido opositor podría ganar las elecciones y llamó a la «resistencia», mientras que los campesinos «arcistas» anunciaron protestas y se declararon dispuestos a «desconocer» los resultados electorales si no les son favorables. En contraste, los cocaleros garantizaron que las elecciones se llevarán a cabo en las zonas calificadas de riesgo, aunque también promueven el voto nulo en línea con el planteo de Evo Morales, lo que muestra la complejidad de las posturas dentro de los movimientos sociales en este contexto electoral signado por la fragmentación de las fuerzas populares.
Las encuestas electorales parecen dar la razón a la COB y prevén un escenario de segunda vuelta entre fuerzas opositoras y un posible cambio en la correlación de fuerzas en el poder legislativo nacional. Los últimos estudios sugieren que la segunda vuelta presidencial se disputará entre dos candidatos de la derecha. No obstante, aunque las candidaturas de Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga lideran la intención de voto, ambos parecen estar «estancados» en cuanto a crecimiento. En cuanto al poder legislativo, se anticipa una Asamblea con una minoría de izquierda y una fuerte fragmentación. Se proyecta que el partido de la oposición, Libre, obtendrá 17 senadores, mientras que el de Unidad tendrá 14. Juntos, podrían alcanzar una hegemonía que les daría el control legislativo, redefiniendo el equilibrio de poderes del país.

