Reporte Político Semanal

El gobierno de Boric intervino con decisión ante incidentes en el partido de Universidad de Chile contra Independiente de Avellaneda

El encuentro entre Independiente de Avellaneda y la Universidad de Chile, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, derivó en un episodio de violencia extrema en Avellaneda. Durante el primer tiempo, el partido estaba empatado 1 a 1, resultado que favorecía a los chilenos para avanzar a la siguiente fase. Sin embargo, en la platea superior comenzaron los desmanes cuando hinchas de la Universidad de Chile rompieron baños y lanzaron objetos desde las tribunas superiores hacia las bancas inferiores. Ante la falta de intervención policial efectiva, el árbitro uruguayo Gustavo Tejera suspendió el partido para evitar más incidentes, pero el desalojo de la hinchada visitante terminó en una feroz arremetida por parte de barras bravas de Independiente, quienes violentamente golpearon, desnudaron y tiraron desde las tribunas a los asistentes chilenos.

La situación de caos derivó en múltiples heridos, algunos de gravedad, que fueron atendidos en hospitales cercanos, mientras que la policía detuvo a 104 simpatizantes de la Universidad de Chile. Ante los eventos ocurridos, el presidente chileno Gabriel Boric ordenó enviar al ministro del Interior de su país, Álvaro Elizalde, a Buenos Aires para gestionar la situación y proteger a los ciudadanos detenidos. Además, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se reunió con el ministro Elizalde y otros funcionarios para coordinar esfuerzos de seguimiento y asistencia, confirmando posteriormente que la fiscalía argentina decretó la libertad de los 104 detenidos. Boric también condenó la violencia y recalcó la necesidad de erradicar estos hechos en los estadios, defendiendo al mismo tiempo los derechos de los ciudadanos chilenos.

Las autoridades locales en Avellaneda desplegaron un fuerte operativo policial para controlar la zona, evacuando a periodistas y dirigentes chilenos del estadio y alrededores en la madrugada. En medio de un clima de acusaciones cruzadas entre ambos clubes y críticas a la organización del evento, el presidente de Independiente, Néstor Grindetti, responsabilizó a los visitantes por provocar la violencia, mientras que desde Chile señalaron la falta de medidas de seguridad adecuadas. La Conmebol quedó en el centro del debate por su responsabilidad en la prevención y sanción de estos incidentes, que reavivan la polémica sobre la violencia en las copas sudamericanas.

El encuentro entre Independiente de Avellaneda y la Universidad de Chile, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, derivó en un episodio de violencia extrema en Avellaneda. Durante el primer tiempo, el partido estaba empatado 1 a 1, resultado que favorecía a los chilenos para avanzar a la siguiente …

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