La economía uruguaya registró en el segundo trimestre de 2025 una expansión de 0,4 por ciento respecto al período enero-marzo, en términos desestacionalizados, y de 2,1 por ciento en la comparación interanual. Con este desempeño, el Producto Interno Bruto (PIB) completó ocho trimestres consecutivos de crecimiento, aunque a un ritmo menor que en el comienzo del año.
Por el lado de la demanda, el consumo privado mostró un incremento de 1,7 por ciento en el período abril-junio, mientras que las exportaciones de bienes y servicios crecieron 0,5 por ciento y las importaciones avanzaron 0,7 por ciento interanual. El Banco Central del Uruguay (BCU) proyecta un crecimiento en torno al 2,5 por ciento para 2025, mientras que el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene una previsión de 2,6 por ciento.
Desde el enfoque sectorial, el agro, la pesca y la minería fueron los principales motores, con un aumento de 10,6 por ciento interanual, impulsados por la mayor producción de soja y maíz, así como por la recuperación de la lechería y la ganadería. La industria manufacturera creció 7,6 por ciento destacando el repunte de la refinería de Ancap, la producción de celulosa y el dinamismo de los frigoríficos y lácteos.
En contraste, la actividad de energía eléctrica, gas y agua cayó 7,9 por ciento respecto al segundo trimestre de 2024, debido a la menor generación hidráulica y a un aumento de las importaciones de energía. La construcción también retrocedió 0,2 por ciento, con menor inversión en obras viales y portuarias, aunque con mayor dinamismo en edificios y tendidos eléctricos.
Otros sectores presentaron variaciones más acotadas: el comercio, alojamiento y gastronomía crecieron 0,3%, mientras que los servicios financieros avanzaron 4,8%. Por su parte, transporte y almacenamiento, junto con información y comunicaciones, mostraron una caída de 0,3% en la comparación interanual, pese al buen desempeño de los servicios de tecnologías de la información.

