El viernes de la semana pasada el gobierno de Javier Milei, y la gestión económica de Luis Caputo, se encontraban en serios problemas. A borde de una corrida cambiaria y con un consumo exorbitante de dólares, el Tesoro argentino tuvo que intervenir en repetidas ocasiones para evitar que el dólar aumentará.
El equipo económico argentino viajó de emergencia a reunirse con el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent. Fueron días de mucha incertidumbre y nulas declaraciones por parte de la representación argentina. Sin embargo, el pasado jueves, un tweet del funcionario estadounidense bastó para calmar moderadamente a los mercados, como si fuese el mismísimo ministro argentino.
Tras la confirmación del acuerdo financiero entre Argentina y Estados Unidos por 20 mil millones de dólares, el secretario elogió al presidente Javier Milei, destacando su compromiso de «sacar a China de Argentina». Bessent afirmó que Argentina es un aliado estratégico de Estados Unidos en América Latina, resaltó que el país está dejando atrás un ciclo negativo de cien años, y aseguró que la operación no implica pérdida para EE.UU., refiriéndose a la subvaluación del peso argentino y el apoyo al programa económico de Milei. Medidas que van a contrabando de lo reclamado por el Fondo Monetario Internacional que solicita a Argentina abandonar el control de cambio, comprar reservas y continuar un plan de ajuste fiscal.
El gobierno argentino, a través del jefe de gabinete Guillermo Francos, bajó el tono a la afirmación de Bessent, negando que el acuerdo incluya la exclusión de China de Argentina. Francos indicó que, aunque puede haber una relación más cercana con Estados Unidos en ciertos temas, no se planea alejar ni afectar el comercio con China. Además, adelantó reuniones para aclarar los términos finales del acuerdo y aseguró que el respaldo de EE.UU. está basado en la confiabilidad del programa económico argentino y su valor estratégico regional.
Video recomendado: El RESCATE de BESSENT para que MILEI llegue a las ELECCIONES | TENEMBAUM Y BERCOVICH

