Por primera vez desde 1994, Paraguay votó en contra de la resolución de la ONU que exige el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, alineándose con Estados Unidos, Israel, Argentina, Hungría, Macedonia del Norte y Ucrania. La moción fue aprobada con 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones.
El vicecanciller Víctor Verdún justificó el giro diplomático señalando que el voto busca “apoyar al pueblo cubano y no a su régimen”, al que calificó como la verdadera causa del sufrimiento en la isla. Según el gobierno, décadas de respaldo al levantamiento del embargo no produjeron “cambios democráticos reales”.
El Frente Guasú repudió la decisión, calificándola de “vergonzosa” y de “traición a la tradición diplomática paraguaya” que por más de veinte años acompañó el reclamo contra una política “criminal y de agresión”. En su comunicado, recordó los lazos de solidaridad entre ambos pueblos y advirtió que el gobierno de Peña “se coloca del lado equivocado de la historia, al servicio de un poder hegemónico en decadencia”.

