El 16 de noviembre se celebrará la consulta popular en Ecuador, en la que los ciudadanos tendrán que expresarse por la propuesta de eliminar el financiamiento público a los partidos políticos, permitir la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional, reducir el número de asambleístas y convocar a un nuevo proceso constituyente. En ese marco, el presidente Daniel Noboa se ha puesto al frente de la campaña por el “Sí” a todo para plebiscitar su gestión.
En primer lugar, el presidente justificó la posible presencia de bases militares extranjeras en puntos considerados estratégicos, por ejemplo en las Islas Galápagos, señalando que estos puntos son fundamentales para el control de la pesca ilegal, el tráfico de combustibles y, principalmente, para frenar el narcotráfico. De esta manera, Noboa trataría de recuperar la presencia militar norteamericana, como sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en el contexto del ascenso de China como potencia global.
Adicionalmente, en una entrevista, Noboa vinculó directamente el reciente paro nacional a las fuerzas del narcotráfico y a supuestos ataques subversivos, lo que muestra la continua estrategia de deslegitimación de las movilizaciones sociales al asociarlas con el crimen organizado. Este enfoque busca respaldar la política de mano dura y militarización adoptada durante el paro, y justificar la necesidad de la asistencia extranjera en el combate al crimen.
Por otro lado, el presidente develó algunos de rasgos de su idea de una nueva Constitución, que contempla un texto más conciso de 180 artículos y que introduciría cambios cruciales en la estructura estatal. Entre las instituciones afectadas por esta propuesta están la Corte Constitucional (CC) y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Según Noboa, la CC debería desaparecer y transformarse en una sala de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) y el IESS nos debería dedicarse a cumplir funciones de salud para sus afiliados.
Mientras la campaña avanza, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concretó la autorización de un desembolso de 600 millones de dólares adicionales para Ecuador. Esta inyección de capital proporciona un respaldo clave para las finanzas públicas del país. El desembolso del FMI es un voto de confianza en las políticas económicas de Noboa y facilita la ejecución de su plan de gobierno, especialmente en este contexto electoral.

