La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró esta semana que México no permitirá ninguna intervención militar de Estados Unidos en su territorio, marcando los límites de la cooperación bilateral en materia de seguridad. Sheinbaum confirmó que, en conversaciones privadas, el presidente estadounidense Donald Trump ha sugerido repetidamente esa posibilidad como una medida para combatir de manera más efectiva a los cárteles del narcotráfico. Sin embargo, la mandataria ha respondido con una negativa categórica, insistiendo en la plena defensa del principio de soberanía nacional.
Sheinbaum fundamentó su rechazo en la memoria histórica, al recordar que la última incursión de tropas estadounidenses en el siglo XIX culminó con la pérdida de la mitad del territorio nacional. Al invocar este precedente, la presidenta establece un contrapunto directo a la presión de sectores conservadores en Washington que promueven la intervención militar como una vía para confrontar la crisis del fentanilo en Estados Unidos.
El gobierno mexicano ha buscado encauzar la relación de seguridad hacia una colaboración de igual a igual, enfocada en el intercambio de información de inteligencia, el entrenamiento y las operaciones coordinadas, pero siempre con la autonomía operativa de las autoridades mexicanas como prioridad.

