El gobierno de Daniel Noboa formalizó una nueva etapa en las relaciones bilaterales con Estados Unidos al anunciar una operación conjunta de “apoyo temporal” en la ciudad costera de Manta. Este despliegue involucra directamente a personal de la Fuerza Aérea de ese país, quienes se han instalado en la base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) en dicha ciudad. El objetivo principal de esta presencia militar extranjera según el gobierno es reforzar las capacidades de las Fuerzas Armadas locales en la interceptación y combate a las estructuras del narcotráfico que operan en el Pacífico ecuatoriano.
Esta decisión política representa una escalada en la actividad militar en territorio del país andino, sustentada en acuerdos bilaterales previos que permitirían este tipo de asistencias técnicas y operativas. El presidente Noboa ha defendido esta medida como una herramienta necesaria para enfrentar el poder del crimen organizado, resaltando que la operación en la base de la FAE en Manta es de carácter estratégico y temporal. Vale advertir que este despliegue sucede al mismo tiempo en que los Estados Unidos posiciona a buena parte de su Armado en el Caribe, protagonizando una reciente escalada contra Venezuela.
La decisión de Noboa se concreta un mes después del rechazo generalizado por parte de la ciudadanía respecto de profundizar la militarización de las políticas de seguridad y combate contra el narcotráfico. Así quedó plasmado cuando más del 60% del electorado rechazó la instalación de bases militares extranjeras en el país, en el marco de la Consulta Popular celebrada el pasado 16 de noviembre.
Este movimiento refuerza la alineación geopolítica del actual gobierno con Washington en materia de defensa. Al permitir que la Fuerza Aérea estadounidense opere nuevamente desde una base estratégica en la costa, el Ejecutivo ecuatoriano pasa por encima la voluntad popular y pone en crisis el alcance de la soberanía nacional. En este marco, se teme una nueva escalada autoritaria por parte del presidente, en un contexto de mayor debilidad política luego de la derrota de noviembre.

