La presidenta Claudia Sheinbaum criticó duramente el 2 de marzo el papel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, que resultó en la muerte del ayatolá Alí Jameneí. “La ONU dejó de cumplir su labor”, afirmó la mandataria, en una crítica al sistema multilateral que no logró prevenir la escalada militar. El gobierno reiteró su llamado a la solución pacífica de las controversias y al respeto a la autodeterminación de los pueblos, reafirmando los principios constitucionales de política exterior del país. En respuesta a la crisis, las autoridades coordinaron la evacuación de 279 ciudadanos mexicanos desde Israel por vía terrestre.
El 5 de marzo, Sheinbaum respaldó públicamente la postura del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien negó a Estados Unidos el uso de bases militares en territorio español para operaciones contra Irán. “Me parece muy respetable apostar por la paz”, declaró la presidenta, en referencia a la decisión de Sánchez de mantener a España fuera del conflicto militar. El mandatario español había manifestado días antes su oposición a la guerra, evocando la experiencia de la guerra de Irak en 2003, y enfrentó advertencias del presidente Trump sobre posibles represalias comerciales contra España. La posición de Sheinbaum alineó a México con voces internacionales críticas de la intervención militar, en un momento de creciente tensión entre Washington y algunos de sus aliados europeos.
El posicionamiento del gobierno frente a este conflicto refleja la intención de mantener los principios históricos de la política exterior mexicana —no intervención, solución pacífica de controversias y respeto al derecho internacional— en un escenario internacional de creciente tensión. La crítica al funcionamiento de la ONU y el respaldo a la postura del gobierno español se inscriben en ese marco, al enfatizar la necesidad de privilegiar la vía diplomática frente a la escalada militar. En este contexto, el gobierno reiteró que México continuará promoviendo el diálogo y el respeto al derecho internacional como mecanismos para la resolución de conflictos, al tiempo que busca preservar su relación bilateral con Estados Unidos.

