En medio del proceso electoral colombiano, el presidente Gustavo Petro desarrolló una agenda internacional marcada por gestos políticos y posicionamientos diplomáticos. El mandatario viajó a Chicago, en Estados Unidos, para asistir al funeral del líder de derechos civiles Jesse Jackson, una figura histórica del movimiento afroamericano con la que Petro había mantenido afinidad política.
Durante su intervención en el funeral, Petro también envió un mensaje político internacional al señalar que el presidente estadounidense Donald Trump debería tomar distancia del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a quien responsabilizó de contribuir a la escalada de conflictos armados, insistiendo en la necesidad de priorizar acuerdos por la paz.
El viaje forma parte de una agenda internacional más amplia que continuará en Viena, donde el mandatario participará en la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, espacio en el que Colombia busca impulsar un cambio en el enfoque global de la política antidrogas.
En paralelo, Petro respondió a declaraciones del secretario de Guerra estadounidense Pete Hegseth, quien planteó la posibilidad de una ofensiva más dura contra los carteles del narcotráfico. El presidente colombiano afirmó que el país está preparado para enfrentar el problema, pero subrayó que la solución requiere cooperación internacional y no acciones unilaterales.

