La detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) de Alexandre Ramagem, excongresista (2023 – 2025), ex director general de la Agencia Brasileña de Inteligencia (2019 – 2022) y figura cercana al bolsonarismo, sumada a la intención de investigar a los magistrados del Supremo Tribunal Federal, abren un nuevo capítulo en la ya tensa disputa política brasileña que muy posiblemente tendrá un impacto directo en el escenario electoral del próximo octubre.
Ramagem fue detenido por autoridades migratorias en Estados Unidos debido a una infracción de tránsito y se encuentra en aquel país tras haber huido de Brasil en septiembre de 2025, al recibir una condena de 16 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado 2023. Aunque fue liberado días después, el grupo partidario del candidato Flávio Bolsonaro asegura que Ramagem cuenta con una solicitud de asilo y afirma que se trató de una campaña de persecución política contra figuras de derecha.
Asimismo, el fallo en contra para proceder a las investigaciones contra los ministros del Tribunal Supremo Federal (STF) Alexandre de Moraes, Dias Toffoli y Gilmar Mendes, así como al fiscal general de la República, Paulo Gonet, por sus presuntos nexos con el fraude del Banco Master S.A., representa uno de los factores más sensibles en el ámbito político brasileño actual. Su efecto va más allá del ámbito judicial, afectando la credibilidad democrática y la rendición de cuentas del Estado brasileño.
En la esfera de la polarización que se vive, estas circunstancias profundizarán la disputa entre el bloque institucional, encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva, y la oposición, representada por Flávio Bolsonaro, cuya última encuesta lo posicionó por primera vez a la cabeza de la preferencia electoral por un margen mínimo.
A pesar de el escenario complejo, el presidente ofreció una entrevista a El País en la que dejó en claro su disposición de competir por un nuevo mandato capitalizando su experiencia y liderazgo internacional, rechazó el intervencionismo norteamericano y defendió al multilateralismo como método de resolución de conflictos internacionales.

