La relación entre Ecuador y Colombia ingresó en una fase crítica tras la decisión de Daniel Noboa de elevar al 100% los aranceles a productos colombianos desde el 1 de mayo, medida justificada por Quito ante la supuesta falta de control fronterizo de Bogotá. El conflicto se inició en febrero de 2026, cuando Ecuador aplicó un arancel del 30% a productos colombianos, dando comienzo a una escalada bilateral en materia comercial. En ese primer mes de vigencia, el comercio entre ambos países cayó un 44%, según datos del Banco Central del Ecuador.
El 14 de abril, Gustavo Petro evitó una represalia generalizada al optar por subsidios específicos y gravámenes selectivos. Sin embargo, la desescalada parcial no desactivó la crisis de fondo, que se trasladó al plano político y diplomático con acusaciones cruzadas por la gestión del control territorial frente al crimen organizado. La tensión comercial profundizó el deterioro del vínculo bilateral y aceleró el debilitamiento de los canales de coordinación regional.
Esta escalada arrastró a la Comunidad Andina (CAN) a su peor crisis en décadas, con el presidente Gustavo Petro deslizando incluso la posibilidad de que Colombia abandone el bloque, en un contexto en que Bogotá ya había demandado formalmente a Ecuador ante la CAN por violación al Acuerdo de Cartagena. El secretario general del organismo, Gonzalo Gutiérrez Reinel, advirtió sobre los efectos adversos de las posturas unilaterales, señalando que este tipo de medidas comerciales puede afectar los compromisos de libre comercio y erosionar la seguridad jurídica del proceso de integración andina.

