El gobierno de Trump y la República Islámica de Irán llegaron al cierre de esta semana a un acuerdo preliminar que establecería un alto al fuego de 60 días, la reapertura del Estrecho de Ormuz al tráfico comercial y el inicio de negociaciones formales sobre el programa nuclear iraní. Según funcionarios estadounidenses, el borrador del memorándum de entendimiento incluye un compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares y de negociar la suspensión de su programa de enriquecimiento de uranio y la disposición de su stockpile de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, al cierre del viernes 29 de mayo, Trump aún no había firmado el documento; el presidente comunicó a sus asesores que quería tomarse unos días para decidir. Irán tampoco confirmó la aceptación del memorándum.
El contexto es de extrema tensión: el lunes 25 de mayo, el Comando Central de Estados Unidos realizó ataques de «autodefensa» contra sitios de lanzamiento de misiles iraníes y embarcaciones en el Estrecho de Ormuz mientras el cese del fuego seguía técnicamente en vigor, y el jueves 28 de mayo se produjeron nuevos intercambios de fuego antes de que trascendiera la noticia del acuerdo tentativo. El vicepresidente JD Vance reconoció que persisten diferencias sobre cuestiones nucleares clave —la disposición del uranio enriquecido y los términos del enriquecimiento futuro— y que estos puntos quedaron diferidos para la ronda de negociaciones de 60 días.

