El presidente Daniel Noboa presentó el 24 de mayo ante la Asamblea Nacional su primer informe de gestión del período 2025-2029. En un discurso de poco más de media hora, el mandatario repasó los que considera sus principales logros en seguridad, economía e infraestructura. En materia de seguridad, el eje central del discurso, Noboa destacó las extradiciones de una docena de jefes criminales a Estados Unidos, los operativos contra la minería ilegal y los controles mediante estados de excepción y toques de queda —medidas que han estado vigentes durante el 95% de su mandato—.
Sin embargo, el dato más revelador fue el que no mencionó: los 9 mil 216 homicidios registrados en 2025, la cifra más alta en la historia reciente del país, que sitúa la tasa de violencia letal por encima de los 50 homicidios por cada 100 mil habitantes. Tampoco repitió el compromiso explícito que había asumido un año atrás en el mismo foro de reducir las muertes violentas como “una meta innegociable”.
Los analistas consultados por distintos medios coincidieron en que las medidas aplicadas —toques de queda y estados de excepción— generan resultados temporales pero no golpean el motor económico del crimen organizado: una vez levantadas las restricciones, las organizaciones aceleran la comercialización de la droga retenida y expanden su control hacia territorios antes menos afectados.
En el frente económico, el presidente defendió sus cifras con énfasis: reducción del riesgo país de 1.098 a 400 puntos básicos, caída de la pobreza al 21,4% y aumento del empleo adecuado en cuatro puntos porcentuales. Varios de estos datos, sin embargo, fueron cuestionados por analistas y medios especializados. Según el INEC, el empleo adecuado creció 2,7 puntos entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo período de 2025 —no 4 como afirmó el mandatario—, y en el primer trimestre de 2026 la diferencia interanual no es estadísticamente significativa. En cuanto a la pobreza, el propio INEC advirtió que las variaciones registradas a nivel nacional tampoco alcanzan significación estadística.
El balance del primer año completo de Noboa incluye además flancos críticos que el discurso presidencial apenas rozó. El sistema de salud pública atraviesa una crisis sostenida: tras declarar la emergencia sanitaria en septiembre de 2025 —con hospitales operando al 30% de abastecimiento—, han pasado ocho meses sin que la situación se revierta, y seis ministros han ocupado la cartera en ese lapso. La libertad de prensa se deterioró: Ecuador cayó 31 posiciones en el índice de Reporteros Sin Fronteras y ocupa ahora el puesto 125 de 180 países.
La guerra comercial con Colombia —que en su momento llevó los aranceles ecuatorianos al 100%— no fue mencionada en el discurso, pese a su impacto sobre la frontera y el comercio regional. Y la única derrota política de envergadura del período —el rechazo en referéndum a la instalación de bases militares extranjeras y a la apertura de un proceso constituyente— tampoco encontró lugar en el relato oficial.
Sin embargo, el presidente inicia el segundo año de su mandato con un respaldo ciudadano que, según una encuesta de Comunicaliza de mediados de mayo, ronda el 40%, sostenido principalmente por la percepción de firmeza frente al crimen organizado.

