El pasado 15 de junio, medios estatales cubanos difundieron un informe en el que se detallan las graves consecuencias que está teniendo el endurecimiento de las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos sobre Cuba.
Uno de los efectos más preocupantes se observa en el sistema sanitario. El informe señala que la tasa de supervivencia de los niños con cáncer cayó del 85 % al 65 %, lo que representa una disminución de 20 puntos porcentuales respecto a los niveles registrados antes de la aplicación de la asfixia energética. En términos prácticos, esto significa que dos de cada diez niños que anteriormente lograban superar la enfermedad gracias a un tratamiento adecuado ya no pueden hacerlo debido a las limitaciones de recursos que enfrentan los hospitales.
La escasez de energía también ha provocado un aumento significativo de las listas de espera para intervenciones médicas. Actualmente, más de 100 mil cubanos esperan una cirugía programada o reconstructiva, entre ellos cinco mil 152 pacientes con cáncer y alrededor de 12 mil niños. Asimismo, cerca de tres mil personas con insuficiencia renal crónica tienen dificultades para acceder regularmente a sus tratamientos de hemodiálisis, fundamentales para su supervivencia. La falta de insumos afecta igualmente a la producción farmacéutica nacional. De los 395 medicamentos esenciales que se fabrican en Cuba y se distribuyen gratuitamente a la población, 300 no están disponibles debido a la escasez de componentes químicos necesarios para su elaboración.
Organismos internacionales también han reportado dificultades en el envío de ayuda humanitaria y suministros médicos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó sobre retrasos en la llegada de antibióticos y reactivos de laboratorio debido a cancelaciones de vuelos. Por su parte, UNICEF señaló que siete envíos esenciales destinados a la atención de recién nacidos, valorados en 630 mil dólares, permanecen retenidos en tránsito. Además, el Programa Mundial de Alimentos indicó que dos mil 900 toneladas de ayuda alimentaria contratada no pudieron ser enviadas a Cuba debido a restricciones aplicadas por compañías navieras.

