El martes 23 de junio, el canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, denunció ante la 56.ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) la creciente preocupación de su país por la supuesta presencia militar rusa y de integrantes de organizaciones consideradas terroristas en Nicaragua.
Durante su intervención en el debate sobre la situación de Nicaragua, Tovar afirmó que la presencia de estos actores representa una amenaza para la seguridad regional y expresó su preocupación por la supuesta presencia de miembros de Hamás y Hezbolá en territorio nicaragüense.
Como parte de su exposición, el canciller reveló que un ciudadano palestino de apellido Abuawad, presuntamente vinculado a Hamás, fue detenido recientemente en San José por las autoridades costarricenses. Sin embargo, Abuawad no figuraba en listas internacionales de búsqueda. Asimismo, Tovar sugirió que la minería ilegal en las zonas fronterizas con Nicaragua podría estar vinculada a la expansión o al financiamiento de grupos como Hamás y Hezbolá.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia costarricense se produjeron durante la discusión de una resolución aprobada por la Asamblea General de la OEA, en la que los Estados miembros manifestaron su preocupación por el deterioro de la democracia y la situación de los derechos humanos en Nicaragua.
En abril de 2026, el Consejo de Seguridad Nacional de Costa Rica designó formalmente a Hamás y Hezbolá como organizaciones terroristas. En la misma decisión también fueron incluidos los hutíes de Yemen y la Guardia Revolucionaria de Irán, ampliando así la lista de organizaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional del país.

