El gobierno de Carney concentró esta semana dos anuncios que ilustran la escala del proceso de rearme que Ottawa está ejecutando. El martes 14 de julio, el ministro de Defensa Nacional, David McGuinty, viajó a Mirabel, Quebec —corazón del polo aeroespacial del país— para anunciar la creación del centro de innovación para el desarrollo de drones militares denominado Uncrewed Systems Defence Innovation Secure Hub, con una inversión de 29,6 millones de dólares en dos años. Un consorcio de 30 organizaciones liderado por Espace Aéro e integrado por industria, academia y el sector sin fines de lucro investigará, diseñará, producirá y probará drones y sistemas autónomos en un entorno seguro, bajo el auspicio del Comando Conjunto de las Fuerzas Canadienses. El objetivo declarado es transformar prototipos de fabricación canadiense en capacidades operativas listas para el campo.
El jueves 16 de julio, Carney se trasladó a London, Ontario, para un anuncio de mayor envergadura: casi dos mil millones de dólares en cuatro años para la adquisición de 190 vehículos blindados de combate de apoyo fabricados por General Dynamics Land Systems-Canada. La operación elevará la flota total de 360 a 550 unidades y fue presentada como la primera asociación estratégica bajo la nueva estrategia industrial de defensa, con el compromiso de que cada vehículo será construido en Ontario con componentes de proveedores de todo el país. El gobierno estima que el acuerdo creará y sostendrá seis mil empleos a lo largo de ocho años.
Ambos anuncios se inscriben en el giro estratégico más amplio del gobierno Carney, que en marzo de este año confirmó que Canadá alcanzaba por primera vez desde la caída del Muro de Berlín el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa. La apuesta por la producción doméstica responde a una doble lógica: reducir la dependencia de proveedores estadounidenses y construir una base industrial soberana capaz de escalar en tiempos de crisis. El contexto geopolítico le da urgencia concreta al planteo: Canadá ya donó 89 de estos vehículos blindados a Ucrania y comprometió 35 más en la reciente cumbre de la OTAN en Turquía, mientras la guerra en ese país sigue siendo, según el propio McGuinty, la demostración más elocuente de que los drones están “reinventando las doctrinas militares”.

