El conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa activo con posibilidades de una escalada. El Comando Central estadounidense completó su decimotercera noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní, luego de que se derrumbara la tregua interina que había regido semanas atrás, mientras ambos bandos disputan el control del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo y gas que se comercializa a nivel mundial. El presidente Donald Trump prometió un “castigo militar mayor” contra Irán y sus aliados hutíes tras el ataque a los petroleros sauditas, y advirtió que Washington usará los activos iraníes que mantiene congelados para cubrir cualquier daño a buques comerciales. El canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió durante una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái en Kirguistán que cualquier país que asista a Washington en una agresión contra Irán “generará responsabilidad internacional para las partes involucradas”.
La crisis se extendió esta semana a un segundo punto crítico del comercio marítimo: los rebeldes hutíes de Yemen atacaron dos petroleros sauditas en el mar Rojo, días después de anunciar un bloqueo naval al reino. El petróleo Brent superó los 100 dólares por barril el jueves —una suba superior al 6%, la más pronunciada de todo el conflicto, y el primer cruce de esa barrera desde mayo— antes de retroceder a unos 97 dólares el viernes, mientras varios buques comenzaron a desviar su ruta por Bab el-Mandeb hacia el canal de Suez o el rodeo por África, ante la amenaza simultánea sobre ese estrecho y sobre Ormuz.
En paralelo, Washington y Riad habían alcanzado esta semana un acuerdo de cooperación nuclear civil que permitiría a Arabia Saudita construir reactores con tecnología estadounidense, sin el protocolo adicional de inspecciones sorpresa que Washington exige históricamente a Irán. Trump condicionó la entrada en vigor del pacto a que el reino se sume a los Acuerdos de Abraham y normalice relaciones con Israel. La oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó una eventual adhesión saudita como “un salto histórico hacia adelante para la paz en Medio Oriente”, aunque Riad mantiene su condición de que exista antes un camino hacia un Estado palestino.

