De cara al inicio de las campañas electorales en Brasil, previsto para el próximo 16 de agosto, el Partido de los Trabajadores (PT) celebró su convención nacional el pasado domingo, en la cual se oficializó la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, que buscará un cuarto mandato junto al actual vicepresidente, Geraldo Alckmin. En su discurso, Lula se centró en la defensa de la soberanía brasileña frente a Estados Unidos, la promesa de fortalecer la inversión en defensa y aseguró que, a sus 80 años, mantiene la energía necesaria para afrontar su séptima campaña presidencial.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), anunció el pasado miércoles al diputado Alfredo Gaspar como candidato a vicepresidente. La elección de Gaspar, también militante del PL y de bajo perfil, fue interpretada por algunos medios como una muestra de que el candidato tiene dificultades para concretar alianzas más allá de su propio partido, además de una falta de respaldo interno, luego de que su propuesta de Daniella Marques y, después, de Tereza Cristina da Costa como candidatas a dicho puesto fueron rechazadas por el PL.
En este contexto, las encuestas difundidas esta semana mostraron un escenario competitivo, aunque con ventaja para el mandatario. El sondeo de Genial/Quaest, publicado el 5 de agosto, otorgó a Lula el 39% de la intención de voto en la primera vuelta y lo colocó al frente en todos los escenarios de segunda vuelta. A su vez, la encuesta de BTG/Pactual, publicada el lunes, mostró una reducción de la ventaja al proyectar que Lula obtendría el 46% de los votos frente al 45% de Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta. En cuanto a la percepción de los candidatos, la encuesta de AtlasIntel/Bloomberg del 6 de agosto situó a Lula como el aspirante con la imagen más positiva (48%), seguido de Flávio Bolsonaro (37%), Romeu Zema (31%) y Ronaldo Caiado (28%), mientras que Renan Santos fue el menos conocido, ya que el 26% de los encuestados afirmó no tener una opinión sobre él.

