El gobierno de Chile comunicó –mediante una nota verbal a la ONU– la salida del país del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).
La decisión implica un giro importante en la política exterior del país sudamericano. Chile se incorporó como observador en 1964 y como miembro pleno en 1971, en el gobierno de Salvador Allende. Tras cinco décadas y media de participación –que incluyeron la larga dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y gobiernos de diferentes signos políticos en los treinta y cinco años posteriores–, la administración encabezada por José Antonio Kast toma una decisión que hace historia.
En un comunicado que trascendió a varios medios de prensa pero hasta el cierre de este informe no había sido publicado en canales oficiales del gobierno de Chile, la Cancillería informó que “la decisión responde a que la organización se creó como movimiento político en otro contexto global y no responde a los nuevos desafíos y a la realidad internacional actual”.
El gobierno intentó matizar el anuncio mediante el agregado de que “Chile mantiene su respaldo al multilateralismo y seguirá promoviendo los principios rectores de su política exterior de manera activa a través de su participación en otros organismos y foros”.
La medida levantó polémica de inmediato. En sectores académicos hubo opiniones disímiles sobre el significado —y en particular, la razonabilidad— de la decisión. En algunos casos, el rechazo fue contundente. El exsecretario general de la OEA y exministro de Relaciones Exteriores José Miguel Insulza señaló que es “una lástima” y sugirió, sin nombrarlo explícitamente, que la decisión del gobierno obedece a la alineación con Estados Unidos. “Si vemos las declaraciones más recientes del canciller, me parece muy claro que este no es un gobierno no alineado”, afirmó. Otro excanciller, Heraldo Muñoz, lo calificó como “una torpeza” y advirtió sobre las consecuencias que podría tener ante temas sensibles para Chile. Por ejemplo, la candidatura de Valparaíso como sede de la Secretaría Ejecutiva del Acuerdo de Alta Mar, también conocido como Acuerdo BBNJ, por sus siglas en inglés. “Durante el periodo de la demanda marítima boliviana en La Haya, nuestra presencia en los no alineados permitió frenar iniciativas de Bolivia para obtener solidaridad a su infundada demanda. Y ahora que necesitamos votos para la secretaría del Tratado de Alta Mar, nos retiramos de un grupo donde hay muchos votos”, señaló.
El MNOAL está integrado por 120 países miembros y 18 observadores, lo cual lo convierte en el segundo espacio internacional más grande, solo detrás de la propia Organización de las Naciones Unidas. Desde enero de 2024, la presidencia pro témpore la ejerce Yoweri Kaguta Museveni, presidente de Uganda.

