El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, viajó a Moscú el martes 25 de agosto para sostener encuentros con funcionarios rusos, en lo que constituye su primer viaje conocido a Rusia desde que asumió el cargo y la visita de mayor jerarquía de un funcionario de la segunda administración Trump al país desde enero. El trayecto no fue anunciado oficialmente: datos públicos de rastreo de vuelos detectaron el desplazamiento de un avión de transporte del gobierno estadounidense desde la Base Conjunta Andrews, con una escala en Riga, Letonia, antes de aterrizar en el aeropuerto Vnukovo de Moscú.
Antes de la visita, Washington le pidió a Ucrania suspender los ataques con drones y misiles sobre Moscú y otras ciudades del norte de Rusia mientras durara la estadía del funcionario, según una fuente con conocimiento directo del pedido. El viaje se produjo en momentos en que las fuerzas ucranianas habían intensificado sus ataques en territorio ruso, incluida la propia capital, y las negociaciones para poner fin a la guerra permanecían estancadas.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Ratcliffe mantuvo conversaciones con contrapartes de la inteligencia rusa, aunque aclaró que no hubo reunión con el presidente Vladimir Putin, quien sí fue informado sobre el contenido de los encuentros. Peskov describió la relación bilateral entre Washington y Moscú como atravesando una “crisis profunda” y evitó anticipar si el encuentro contribuirá a destrabarla. Donald Trump, por su parte, restó dramatismo al viaje: al ser consultado en una entrevista radial sobre si la misión fue en respuesta al peligro de una eventual agresión contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el presidente respondió que se trataba de un viaje “semi rutinario”.
El antecedente de un viaje de estas características es el de noviembre de 2021, cuando el entonces director de la CIA, William Burns, viajó a Moscú por pedido del presidente Joe Biden y se reunió directamente con Putin para transmitirle una advertencia contra la invasión a Ucrania, apenas meses antes de que esa invasión efectivamente ocurriera. La comparación alimenta las especulaciones sobre el verdadero propósito del viaje de Ratcliffe, en momentos en que evaluaciones recientes de inteligencia estadounidense sugieren que el cálculo de riesgo de Putin podría estar cambiando.

