Cientos de agricultores de los estados de Tamaulipas, Chihuahua, Zacatecas, Sinaloa, Guanajuato, Jalisco, Hidalgo, Michoacán, Querétaro, Guerrero y Morelos llevaron a cabo esta semana un Paro Nacional Agropecuario, bajo la consigna “sin maíz no hay país”. La movilización se tradujo en el bloqueo de carreteras federales y casetas de peaje, buscando atención urgente a la crisis de rentabilidad del campo.
La demanda central del sector es la exclusión de granos básicos como maíz, frijol, trigo y sorgo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), argumentando que la apertura comercial ha provocado una competencia desigual con productos importados altamente subsidiados.
Los agricultores exigen que el gobierno federal establezca un precio justo de garantía para sus cosechas, ya que los precios actuales no cubren los crecientes costos de producción. La medida reclama la necesidad de establecer políticas que protejan la soberanía alimentaria del país y aseguren el sustento de los productores frente a la volatilidad de los mercados internacionales.
En respuesta a las manifestaciones, el gobierno federal ha anunciado la apertura de mesas de diálogo a través de la Secretaría de Agricultura, buscando tender puentes de comunicación y analizar soluciones viables en el marco de la próxima revisión del T-MEC. El objetivo de la administración es encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de los compromisos del tratado comercial y la protección del sector primario nacional. Las mesas de diálogo se enfocarán en revisar la viabilidad de restituir programas de fomento productivo y el acceso a financiamiento, elementos que los productores consideran indispensables para fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones.

