En un discurso televisado del jueves 21 de mayo por la noche, la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, anunció que el referéndum provincial del 19 de octubre incluirá una pregunta sobre si la provincia debe iniciar el proceso constitucional para una futura votación vinculante sobre la separación de Canadá. La pregunta exacta que se someterá a los albertanos es: «¿Debería Alberta permanecer como provincia de Canadá, o debería el Gobierno de Alberta iniciar el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum provincial vinculante sobre si Alberta debería separarse de Canadá?”. Smith aclaró que, personalmente, apoya la permanencia de Alberta dentro de la federación, pero argumentó que las voces a favor de la separación representan a ciudadanos legítimos que han tenido suficiente de un gobierno federal que perciben como hostil a sus intereses económicos.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión entre Alberta y Ottawa. La consulta del 19 de octubre no es un voto directo de secesión sino un paso procedimental: si los albertanos responden afirmativamente, el gobierno provincial quedaría habilitado para convocar un referéndum vinculante en una etapa posterior. El mecanismo fue diseñado en parte como respuesta a un fallo del Tribunal de Primera Instancia de Alberta que había bloqueado la petición ciudadana de separación impulsada por el movimiento Stay Free Alberta, por no haber cumplido con las consultas requeridas a las Primeras Naciones. Smith anunció que apelará esa decisión hasta la Corte Suprema si es necesario, pero reconoció que el proceso podría llevar «muchos meses, y posiblemente años». La pregunta sobre separación se suma a otras nueve que ya estaban previstas para esa misma boleta, entre ellas una sobre la designación de jueces provinciales y otra sobre el Senado.
El movimiento separatista albertano tiene raíces profundas en el resentimiento histórico de la provincia hacia las políticas energéticas del gobierno federal, pero adquirió nuevo impulso tras la reelección liberal de Mark Carney en 2025 y la percepción de que Ottawa continúa obstaculizando el desarrollo de la industria del petróleo y el gas. El referéndum de octubre se realizará con diez preguntas en total, incluyendo las relativas a inmigración, autonomía provincial y reforma institucional, lo que sugiere una estrategia más amplia del gobierno de Smith para maximizar la presión negociadora frente a Ottawa antes de un eventual escenario de mayor autonomía. La iniciativa genera fricciones en el seno de la Confederación: si Alberta avanzara hacia la separación, implicaría complejas negociaciones constitucionales y pondría en cuestión la viabilidad del corredor energético al Pacífico que el propio gobierno Carney intentó desbloquear apenas días atrás.


