Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, se pronunció frente a la recomendación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, de aplicar 25% de aranceles a productos brasileños —principalmente al comercio digital, servicios de pagos electrónicos y el etanol— por presuntamente incurrir en prácticas desleales y tener políticas insuficientes contra la corrupción.
Lula da Silva, a través de una nota oficial, afirmó que tal decisión obedece a factores políticos y responsabilizó del hecho a Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, a quien calificó de “antilatinoamericano”, y a Jair Bolsonaro, senador y candidato presidencial, quien la semana pasada acudió a Washington donde se reunió con el presidente Donald Trump; por lo que aseguró que Bolsonaro es un “traidor” al pedir que una nación extranjera intervenga en asuntos brasileños. Agregó que Estados Unidos ha tenido un superávit comercial con Brasil durante años sin sanciones de por medio y finalizó afirmando que Brasil se muestra dispuesto al diálogo y la cooperación, pero defenderá siempre su soberanía.
La USTR basó su recomendación en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que será discutida en una audiencia pública el próximo 6 de julio e incluyó al Pix, sistema de pagos instantáneos de Brasil, por “perjudicar a empresas estadounidenses que compiten en servicios de pagos electrónicos”. En este sentido, cabe señalar que esta plataforma es una pieza central de la agenda económica del presidente Lula, quien la señala como un símbolo de la soberanía tecnológica e independencia financiera de Brasil.
Esta recomendación se suma a la de imponer un arancel adicional de 12,5% en el marco de una investigación sobre la importación de productos presuntamente elaborados con trabajo forzoso, al que también estarían sujetos Chile, China, India, Japón y la Unión Europea y, uno de 10% por la misma causa que afectaría a Argentina, Canadá, México y Reino Unido.

