Luiz Inácio Lula da Silva lanzó el programa “Brasil contra el crimen organizado”, con el objetivo de debilitar a los grupos criminales en ese país a través de su estrangulamiento financiero; el reforzamiento de la seguridad en el sistema penitenciario; el mejoramiento en las investigaciones y esclarecimiento de homicidios, y el combate al tráfico de armas.
El plan prevé una inversión de 11 mil millones de reales (poco más de 2 mil 200 millones de dólares), de los cuales 10 mil millones provendrán de préstamos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para los estados y los mil millones restantes serán del Presupuesto Federal. Asimismo, incluye mayor cooperación internacional, tras un acuerdo de intercambio de inteligencia con Estados Unidos.
En este marco, el presidente Lula también anunció la creación del Ministerio de Seguridad Pública con el fin de fortalecer la participación federal en el combate al crimen organizado sin invadir competencias estatales. La propuesta pretende reducir burocracias y mejorar la coordinación entre estados y gobierno federal mediante la integración de políticas de seguridad, además de otorgar rango constitucional al Sistema Único de Seguridad Pública.
El anuncio ocurre en un contexto electoral en el que la inseguridad es uno de los principales temas de preocupación en Brasil, ya que organizaciones como el Comando Vermelho se han vuelto transnacionales.


