El gobierno de Canadá decidió esta semana eliminar retroactivamente el Impuesto a los Servicios Digitales (DST), que estaba vigente desde 2020, como gesto clave para descomprimir la tensión comercial con Estados Unidos. La medida busca evitar la aplicación de nuevos aranceles por parte del gobierno de Donald Trump, que había advertido que consideraba el DST como una barrera discriminatoria contra empresas tecnológicas estadounidenses tales como Amazon, Google, Meta, Airbnb y Uber. La decisión canadiense se interpreta como un paso necesario para reanudar formalmente las negociaciones comerciales entre ambos países antes de la fecha límite del 9 de julio, en un contexto marcado por crecientes tensiones bilaterales.
Según informaron diferentes medios, Ottawa confía en que este gesto permita avanzar hacia un acuerdo comercial más amplio antes del 21 de julio, fecha en la que se espera una posible cumbre entre altos funcionarios de ambos gobiernos. Sin embargo, la eliminación de la DST ha generado críticas: la principal figura de la oposición, Pierre Poilievre acusa al gobierno de inconsistencia y Jim Balsillie, empresario y fundador de BlackBerry, advierte que el verdadero problema es la falta de soberanía frente al poder de las grandes plataformas digitales extranjeras. A pesar de que se canceló la DST, persiste el consenso de que el sistema tributario global requiere una urgente modernización.

