La inflación en Colombia registró en junio una importante reducción, cayendo por debajo del 5 % por primera vez en más de tres años. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la inflación anual llegó a 4,94 % en junio, desde el 7,16 % en mayo de 2023. Este descenso ha sido impulsado principalmente por la caída en los precios de los alimentos y algunos servicios, lo que generó un alivio en el costo de vida para los hogares. El dato es celebrado como un éxito de la política monetaria contractiva, pero también genera debate sobre el ritmo con que el Banco de la República debería reducir su tasa de interés de referencia. El presidente Gustavo Petro advirtió que si el Emisor no baja las tasas con mayor rapidez, el país podría enfrentar el riesgo de estanflación, es decir, bajo crecimiento con inflación alta, subrayando la tensión entre el gobierno y el Banco Central sobre el manejo de la política monetaria.
A la par con la desaceleración de la inflación al consumidor, también se conoció que los precios para productores cayeron en junio, con un Índice de Precios al Productor (IPP) que mostró una variación anual de -2,45 %. Esta caída en los precios al productor podría anticipar menores presiones inflacionarias hacia adelante. Expertos destacan que el ajuste en las tasas de interés ya está produciendo efectos esperados en la demanda, contribuyendo a la moderación de precios.
Desde la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) se advierte que la inflación de menos del 5 % es un logro, pero no significa que se haya superado por completo el problema inflacionario. Persisten riesgos, en particular si se reducen demasiado pronto las tasas de interés. El consenso técnico sugiere prudencia para evitar un rebote inflacionario en el mediano plazo, aunque sectores empresariales y el propio gobierno reclaman alivios para estimular el crecimiento.
Mientras tanto, en el frente internacional, Colombia enfrenta un clima comercial complejo. La relación comercial con los países BRICS se ha venido ampliando, con un flujo comercial cercano a 17 mil millones de dólares anuales, pero sigue siendo altamente dependiente de China y la India como compradores de materias primas. En este contexto, el café colombiano, uno de los principales productos de exportación, ha experimentado un alza de precios internacionales en medio de la expectativa por una menor cosecha en Brasil. El precio interno ha subido y beneficia a productores locales, aunque persiste el riesgo de que las barreras arancelarias de Estados Unidos afecten la competitividad del producto en un mercado clave. Editoriales del sector advierten sobre el llamado «guarapazo arancelario», es decir, el posible impacto de nuevos aranceles que afectarían al agro y al comercio exterior colombiano en general.

