El gobierno de Chile, liderado por Gabriel Boric, ha adoptado una postura de cautela ante la reciente imposición de aranceles del 50% por parte de Donald Trump sobre las importaciones de cobre a Estados Unidos, medida que entrará en vigor el 1 de agosto de 2025. Esta decisión afecta directamente a la principal materia de exportación chilena, el cobre, del cual Chile es el mayor productor mundial. Máximo Pacheco, presidente de Codelco, la empresa estatal cuprífera, ha expresado incertidumbre sobre los detalles y el alcance de estos gravámenes, ya que aún no está claro qué productos específicos serán afectados y cómo responderá el mercado estadounidense a este aumento de costos.
Desde la perspectiva del gobierno chileno, la respuesta ha sido diplomática y basada en el multilateralismo. Boric ha señalado que las políticas comerciales no deben hacerse a través de redes sociales, sino mediante canales oficiales, y ha destacado los esfuerzos recientes de Chile para diversificar sus mercados, con acuerdos en India, China, Japón y Brasil. El canciller Alberto van Klaveren ha aclarado que estos aranceles no son exclusivos para Chile, sino que se aplican a todos los países exportadores de cobre hacia Estados Unidos. Mientras tanto, el sector empresarial chileno, representado por la Confederación de la Producción y del Comercio, ha llamado a intensificar negociaciones con Estados Unidos para mitigar el impacto económico y preservar la relación comercial histórica entre ambos países.
La imposición de estos aranceles ha generado preocupación en distintos ámbitos políticos y económicos en Chile. La candidata presidencial de la derecha tradicional, Evelyn Matthei, ha instado al gobierno a actuar con urgencia y prudencia para revertir la medida que afecta al principal producto de exportación del país. Además, el aumento del precio del cobre en el mercado global refleja la tensión e incertidumbre generadas por esta decisión proteccionista, que hasta ahora había afectado principalmente a otros sectores chilenos como el salmón, las frutas frescas y el vino. En este contexto, Chile busca equilibrar la defensa de sus intereses económicos con la búsqueda de soluciones diplomáticas para evitar un daño mayor a su economía.

