La Libertad Avanza, la fuerza política de ultraderecha liderada por Javier Milei, sufrió una verdadera paliza electoral en la provincia de Buenos Aires, que representa el 40% del padrón nacional. El resultado vaticina un mal escenario para las elecciones legislativas nacionales de octubre, mueve el tablero político y tensa el frágil plan económico de gobierno. El gran vencedor fue el gobernador Axel Kicillof, quien se erige como figura presidenciable de cara al 2027 y se posiciona como uno de los líderes indiscutibles de Fuerza Patria, frente electoral que comparte con figuras como la expresidenta Cristina Fernandez de Kirchner, el ex candidato presidencial, Sergio Massa, y el dirigente político Juan Grabois.
Fuerza Patria se impuso por el 47% de los votos, contra el 33% de LLA en una jornada con el 63% de participación del padrón. En un ambiguo discurso de derrota, Milei asumió que se debían corregir errores, pero también ratificó el rumbo. Diferentes miembros del gobierno salieron en sintonía con el mensaje del presidente. Por su parte, Kicillof destacó el trabajo de su administración bonaerense para «ponerle un freno» al gobierno de Javier Milei. «No era una idea propia, era un mandato cuidar la salud, la educación, seguir la obra pública, cuidar el trabajo», sostuvo.
Fue una semana convulsionada para el gobierno luego del terremoto político que supuso una elección donde la misma gestión intentó plebiscitar su apoyo. Como primera respuesta el presidente hizo llegar a los medios que se ponía al frente de una nueva mesa política nacional, una mesa bonaerense y del equipo de campaña nacional, todas tareas que había delegado en su hermana, Karina Milei (envuelta en casos de corrupción).
Por otro lado, lanzó nuevamente el Ministerio del Interior para el diálogo con los gobernadores. No obstante, ni los más colaboracionistas con la administración libertaria confirmaron la asistencia en medio de críticas al destrato de la Casa Rosada. Hay fuertes reclamos y exigencias de los peronistas. Al llamado del presidente solo asistieron tres de los 24 gobernadores.
Finalmente, la furia después de la derrota se tradujo en un nuevo ataque contra la universidad pública. Milei volvió a empuñar la motosierra y vetó la Ley de Financiamiento Universitario y también la Emergencia en Pediatría, dejando en evidencia que la autocrítica prometida en el búnkermla noche en la que reconoció la estrepitosa caída en la provincia de Buenos Aires, nunca existió.
El montaje del diálogo se desvaneció rápido: el gobierno no sólo vetó una ley sancionada por una mayoría abrumadora en el Congreso, sino que también vetó la norma del reparto automático de los aporte para las provincias, avalado por los 24 gobernadores a los que busca seducir en medio de la crisis política más profunda desde su llegada a la Casa Rosada.
Es la segunda vez que el Presidente veta una ley que apuntala al financiamiento universitario. El Congreso se prepara para resistir y podría insistir con la Ley la próxima semana. Los gremios, rectores y estudiantes acompañarán la sesión con la «Tercera Marcha Federal», que se prevé masiva.
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