El movimiento MAGA enfrenta una tensión creciente entre el enfoque tradicional “America First”, que favorece reducir la implicación militar extranjera, y el apoyo incondicional a Israel. Si bien figuras como Tucker Carlson, Steve Bannon y Marjorie Taylor Greene cuestionan el respaldo estadounidense a Israel y a su política exterior, otros —como Ted Cruz o Marco Rubio— siguen defendiendo la histórica alianza. Este choque representa una pugna entre un repliegue que priorice los intereses estadounidenses y el realismo estratégico de alcance global dentro del movimiento.
El conflicto se refleja en confrontaciones públicas, como las conversaciones tensas entre los presentadores conservadores Carlson y Cruz en televisión, marcando la fractura entre la línea nacionalista y la tradicional pro-Israel. Asimismo, figuras como Steve Bannon han manifestado abiertamente su oposición a más guerras en Medio Oriente, mientras que la retórica de Trump, aunque pro-Israel, ha oscilado entre el apoyo y la crítica al liderazgo israelí.
Marjorie Taylor Greene ha tomado una postura controvertida para el MAGA: ha calificado las acciones de Israel en Gaza como “genocidio” y ha propuesto recortar fondos estadounidenses. Esto la coloca en oposición incluso a Trump, quien reconociendo la crisis humanitaria en Gaza, no ha empleado un lenguaje tan contundente.
La fractura no es solo personal sino generacional: mientras líderes tradicionales y evangélicos mayores renuevan su apoyo por motivaciones estratégicas y religiosas, una nueva generación de conservadores —“restrainers”— cuestionan el costo moral y político de respaldar este conflicto u otros. Este grupo está compuesto por quienes exigen una reducción de la intervención militar estadounidense en, por lo menos, alguna de las regiones estratégicas tales como Asia Oriental, Europa o Medio Oriente.
El viernes 8 de agosto, en reunión con el Secretario de Estado para Relaciones Exteriores de Reino Unido, J.D. Vance evitó confirmar si el presidente fue advertido sobre la ocupación de Gaza City por Israel, reiteró que el objetivo de EE. UU. es impedir ataques de Hamás y atender la crisis humanitaria en Gaza mediante negociaciones constantes, y añadió que existen diferencias sobre cómo lograr esos fines.

