Ocupar y gobernar un país extranjero se ajusta bastante bien a la definición de colonialismo. Sobre todo si el objetivo no es “restaurar la democracia”, sino instaurar de forma permanente una administración estable, responsable, eficaz y rentable.
Curtis Yarvin
A pesar de que en los últimos meses Curtis Yarvin ha perdido influencia en los círculos de poder en Washington y Silicon Valley, sigue siendo una figura de culto y un intelectual seguido y escuchado por buena parte del movimiento tecnorreaccionario en el mundo, en particular por sus miembros más jóvenes. Su postura en torno a que los Estados Unidos deberían manejarse como una empresa es conocida y compartida por buena parte del trumpismo, a tal grado que se reconoce en él a uno de los ideólogos detrás del modelo que Elon Musk implementó en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
Después de la intervención militar estadounidense en Venezuela y del secuestro del presidente Nicolás Maduro, Yarvin escribió un hilo de X que no pasó desapercibido y que es importante analizar. En él plantea la política exterior como una estrategia de negocios donde la pregunta clave es si las acciones que se llevan a cabo serán rentables para los Estados Unidos y señala el orden de la posguerra existente desde 1945 como un modelo en el que el “flujo de caja” resultó negativo para el país norteamericano, una de las premisas sobre las cuales, aunque en otros términos, se mueve buena parte del movimiento MAGA. Al “imperialismo misionero” wilsoniano contrapone la necesidad de un modelo de imperialismo clásico, donde la clave no es apostar por un cambio de régimen inmediato, sino por una transición por etapas en la cual la clase dirigente venezolana participe de las ganancias petroleras a perpetuidad y se garanticen elecciones que permitan contar con un liderazgo más afín a Washington.
…la clave no es apostar por un cambio de régimen inmediato, sino por una transición por etapas en la cual la clase dirigente venezolana participe de las ganancias petroleras a perpetuidad…
Por último, Yarvin ve a la Venezuela “desbolivarianizada” como un posible modelo de gobernanza para el siglo XXI, donde una legión de jóvenes tecnócratas entrenados en El Salvador puedan organizar un nuevo modelo de gestión sustentado en la Inteligencia Artificial (IA) —lo que implicaría un cambio de fondo en la administración de PDVSA— y la imposición de un sistema autoritario en el que buena parte de los migrantes venezolanos retornen al país para construir cárceles en las que algunos de ellos mismos puedan ser confinados.
No es la primera vez que Yarvin hace planteamientos de esta índole. En 2007 propuso un modelo “recolonizador” para administrar Irak, en 2008 escribió un ensayo titulado “Cómo ocupar y gobernar un Estado extranjero” y en 2024 planteó que Gaza debería convertirse en una ciudad-corporación donde la tierra cotizara en bolsa y beneficiara a los gazatíes. Tiempo después, Donald Trump publicaría un video en sus redes sociales creado con IA donde Gaza es presentada como un gran complejo turístico. Algunos analistas observaron en esta idea la influencia de Yarvin.
Más allá de su viabilidad o de su relación con las decisiones concretas en materia de política exterior (Yarvin desarrolló un vínculo de amistad e intercambio intelectual con Michael Anton, director de Planificación de Políticas del Departamento de Estado), es importante conocer sus posicionamientos sobre este asunto porque son la expresión escrita del deseo más profundo de un sector de la élite neorreaccionaria estadounidense. Yarvin se atreve a decir lo que muchos callan pero piensan de manera sincera. En Traza Continental traducimos el texto presentado en trece posteos y recomendamos tres artículos para entender la figura y el pensamiento de Mencius Moldbug (como también es conocido el autor en el mundo de la alt-right).
… es importante conocer sus posicionamientos sobre este asunto porque son la expresión escrita del deseo más profundo de un sector de la élite neorreaccionaria estadounidense.
I
Resulta que el imperialismo es el nuevo aislacionismo.
II
Pero hablo en serio con esto. No es solo lamerle las botas a Trump. El Estado es una empresa. La política exterior es una estrategia de negocios. La pregunta estratégica es: ¿esto es rentable, no suma ni resta o genera pérdidas? A esas tres opciones corresponden el imperialismo, el aislacionismo y la ayudocracia o “poder blando”.
III
El “imperialismo misionero” ayudocrático posterior a 1945 muestra un flujo de caja negativo. Esto puede verse como la compra de buena voluntad intangible, o como una inversión que espera un retorno futuro. El aislacionismo trata la diplomacia como un costo de la soberanía. El imperialismo clásico gira enteramente en torno al dinero.
IV
La intervención en Venezuela también es astuta en su praxis diplomática. La clave fue optar por no instalar a algún “Guido” (sic) títere, sino aplicar incentivos poderosos a los poderes locales. Simplemente reemplazar al rey local es un movimiento imperial que los británicos deben haber hecho unas 50 veces.
V
En realidad no importa tanto a quién se designe como reemplazo del rey. Idealmente, él o ella es, en las inmortales palabras de J. R. Biden, “limpio, brillante y habla bien”. Pero si el candidato adecuado lamentablemente padece síndrome de Down, no pasa nada. Todo el mundo sabe quién es su dueño.
VI
Dado que el Estado es una empresa, la forma de tomarlo es comprarlo. El hermano de Delcy Rodríguez fue el principal estratega de Maduro. La familia Rodríguez debería recibir participaciones perpetuas en el petróleo venezolano. El propósito de esto es persuadir a Kim Jong Un de que podría aceptar el mismo trato.
VII
Como parte del proceso de desbolivarianización, todos los que fueron alguien en la Revolución bolivariana tienen que cobrar. En acciones, por supuesto, no en efectivo. Es un cambio de régimen con una sonrisa.
…reemplazar al rey local es un movimiento imperial que los británicos deben haber hecho unas 50 veces.
VIII
A cambio, el régimen de los Rodríguez no tiene que hacer demasiado: simplemente comportarse de manera normal y celebrar elecciones más o menos aceptables. Porque, como solía decir el viejo Osama, “cuando la gente ve un caballo fuerte y un caballo débil, le gusta el caballo fuerte”, nuestro tipo o tipa va a ganar. Esa señora del Nobel. El presidente Guido (sic).
IX
Luego llega el momento de descender sobre Venezuela con una legión bien organizada de jóvenes tecnócratas latinoamericanos provenientes de regímenes y partidos de derecha. Entrenarlos en El Salvador desde ahora. Planificar el despido de la mitad de ellos. Núcleo de un nuevo servicio civil. Reinicio total del Estado desde el área tecnológica hacia arriba. Estilo DOGE. CEO tecnológico.
PDVSA, la petrolera estatal, obviamente necesita una reestructuración completa, que en última instancia lleve a una salida a bolsa, dejando al Estado como accionista minoritario. En lo fundamental, el viejo régimen tiene que ser comprado con acciones de esta compañía.
X
La seguridad nivel Bukele en todo el país es, obviamente, una necesidad. Además, el hemisferio occidental, desde Nome hasta la Patagonia, está lleno de venezolanos que “no están enviando a los mejores” (sic). Estos elementos ahora pueden ser enviados de vuelta y luego contratados para construir y/o custodiar las prisiones en las que muchos de ellos deberían estar.
XI
Venezuela es, en cierto modo, una prueba temprana de cómo lidiar con la productividad de la IA, ya que la maldición de los recursos es otro ejemplo de capital productivo con poca o ninguna necesidad de trabajo humano. El país está simplemente lleno de personas ZMP (Producto Marginal Cero). Muchos son criminales. La mayoría no lo son.
XII
Si nuestras teorías, puestas en práctica, no pueden construir estructuras económicas, sociales y políticas bajo las cuales todas estas personas prosperen, entonces son malas teorías y deben ser reemplazadas. En síntesis: Venezuela, como un mierdero con un enorme potencial, es un laboratorio perfecto para la gobernanza del siglo XXI.
Venezuela es, en cierto modo, una prueba temprana de cómo lidiar con la productividad de la IA.
XIII
El imperialismo clásico también cumplió este papel como un sistema de laboratorios de investigación política. La ciencia política dura aprendida en estos laboratorios de gobierno perturbó enormemente a nuestros progres de manual, una de las principales razones por las que los viejos imperios tuvieron que ser desmantelados.
Hasta ahí Yarvin. ¿Qué tanto impactarán estos planteamientos en el futuro de la relación entre Estados Unidos y Venezuela? ¿Qué tanto son parte del deseo imperial norteamericano y qué tanto pueden ser una realidad?
Para entender a Mencius Moldbug recomendamos:
- “La gran conspiración de Curtis Yarvin contra Estados Unidos”, perfil realizado por Ava Kofman para The New Yorker y traducido al castellano en Traza Continental.
- “Gaza Inc. La influencia oculta detrás del plan de Trump”, en Le Grand Continent.
- Arnaud Miranda, “Recolonización: el método de Curtis Yarvin para ocupar y gobernar un Estado extranjero”, en Le Grand Continent.


