La crisis política en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se profundizó esta semana hasta convertirse en uno de los principales focos de tensión dentro del oficialismo. El funcionario anunció el viernes 19 de junio que dejará la Vocería Presidencial, cargo que ejercía desde el inicio de la gestión de Javier Milei, en una decisión comunicada tras una reunión con el Presidente en la Quinta de Olivos y que será ocupada por Adrián Ravier. El movimiento se interpretó como un intento de descomprimir la presión política sin que Adorni abandone la Jefatura de Gabinete, cargo que mantendrá pese a la controversia.
La salida de la Vocería se da en medio de un avance sostenido de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. El fiscal federal Gerardo Pollicita ordenó nuevas medidas de prueba para profundizar la pesquisa sobre el patrimonio de Adorni y de su esposa, Bettina Angeletti, tras la presentación de declaraciones juradas rectificativas en las que el funcionario atribuyó parte de sus fondos no declarados a una operación con bitcoins realizada antes de su ingreso a la función pública. Legisladores de la Coalición Cívica presentaron además una nueva denuncia por presunta omisión maliciosa en sus declaraciones juradas de 2024 y 2025, mientras la investigación se extendió también al entorno familiar del funcionario, con pedidos de información sobre el patrimonio de su hermano, el diputado bonaerense Francisco Adorni.
En el plano legislativo, bloques dialoguistas endurecieron su posición y advirtieron que, de no producirse la salida del funcionario, avanzarán con un pedido de interpelación y una eventual moción de censura en el Senado, donde el peronismo ya impulsa una sesión para tratar su destitución. Desde la Casa Rosada se descartó de plano una renuncia o licencia, y se definió que Adorni concurra al Senado a presentar un informe de gestión con el objetivo de responder a los cuestionamientos y desactivar la ofensiva parlamentaria. El propio Milei reafirmó su respaldo político al recibirlo este viernes en Olivos y al confirmar que lo llevará consigo a un acto oficial en Rosario el próximo sábado, en un gesto destinado a mostrar continuidad pese a que, según reconocen fuentes oficialistas, el escándalo no ha sido eclipsado ni siquiera por el inicio del Mundial.

