Reporte Político Semanal

El país decide entre la profundización de la derecha rodriguista y cambio político

Un total de 3,7 millones de costarricenses están habilitados para votar este domingo 1 de febrero y elegir al nuevo presidente de la República y a los diputados de la Asamblea Legislativa —órgano unicameral compuesto por 57 miembros— para el período 2026-2030.

En un contexto en el que el país ha roto de manera consecutiva, en los últimos años, todos sus récords históricos de inseguridad, y luego de cuatro años de agresivas políticas neoliberales, el principal debate electoral se centra en si continuará o se modificará el actual proyecto del presidente derechista Rodrigo Chaves.

Marcadas por una creciente fragmentación política, 20 candidaturas compiten por ingresar al Palacio Presidencial. Para ganar en primera vuelta, un candidato debe obtener más del 40 % de los votos válidos; de lo contrario, los dos primeros competirán en una segunda ronda el próximo 5 de abril.

La ley electoral costarricense prohíbe la reelección. Sin embargo, Rodrigo Chaves —quien goza de una considerable popularidad dentro del país— ha logrado situar como principal figura electoral a la poco carismática Laura Fernández Delgado, a quien presenta como su heredera política. Con tan solo 39 años de edad y una intención de voto que ronda el 44 % y, la candidata del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO) se desempeñó como ministra de economía y posteriormente como ministra de la Presidencia.

Con un discurso confrontativo contra las “castas de la política tradicional” —gesto tomado del propio Chaves—, sus propuestas se centran en la continuidad de los recortes estatales impulsados por el actual gobierno, con un enfoque neoliberal en materia económica y una agenda punitiva en materia de seguridad.

Mientras el oficialismo aspira a conquistar una mayoría legislativa que le permita consolidar el proyecto político rupturista impulsado por Chaves —incluyendo un eventual cambio constitucional—, la oposición aspira a forzar una eventual segunda vuelta.

Con múltiples candidaturas que compiten por un electorado disperso, el resto del espectro político aparece profundamente dividido y con varias candidaturas testimoniales. Los estudios de opinión calculan que 14 de los candidatos ni siquiera alcanzan el margen de error estadístico (tres por ciento).

Entre las principales figuras opositoras se encuentra Claudia Dobles Camargo, arquitecta y candidata de la coalición centroizquierdista Coalición Agenda Ciudadana (CAC). Dobles fue primera dama entre 2018 y 2022, durante el gobierno de Carlos Alvarado Quesada, del Partido Acción Ciudadana (PAC). Durante ese período mantuvo un perfil público e impulsó iniciativas como el proyecto del tren eléctrico. Tiene alrededor del 9% de intención de voto.

Con un respaldo similar se ubica Álvaro Ramos, economista y candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), el histórico partido socialdemócrata que, junto con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), dominó el bipartidismo costarricense durante gran parte del siglo XX, sistema que en el 2014 termina de estallar. En medio del desgaste que sufre la estructura partidaria, Ramos apuesta por recuperar la tradición liberacionista.


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Un total de 3,7 millones de costarricenses están habilitados para votar este domingo 1 de febrero y elegir al nuevo presidente de la República y a los diputados de la Asamblea Legislativa —órgano unicameral compuesto por 57 miembros— para el período 2026-2030.En un contexto en el que el país ha roto de manera consecutiva, en …

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