Quebec celebró el lunes 5 de octubre elecciones provinciales que pusieron fin a ocho años de gobierno de la Coalition Avenir Québec (CAQ). El soberanista Partido Quebequense (PQ) obtuvo 59 de las 127 bancas de la Asamblea Nacional, con el 28,02% de los votos, y formará un gobierno minoritario, a cinco escaños de la mayoría absoluta. La participación alcanzó el 66,92%.
Paul St-Pierre Plamondon, de 49 años, se convertirá así en primer ministro al frente de un partido que en 2022 había conseguido apenas tres bancas. En su discurso de victoria, prometió gobernar para todos los quebequenses y reconoció que el resultado lo obliga a negociar con las demás fuerzas políticas. Entre sus primeras medidas, adelantó una actualización económica, acciones para combatir la falta de vivienda antes del invierno y la incorporación de propuestas de la oposición al próximo presupuesto.
La derrota de la CAQ fue especialmente severa: el partido, que tenía 79 diputados antes del comienzo de la campaña, no logró conservar una sola banca. La primera ministra saliente, Christine Fréchette, perdió su distrito de Trois-Rivières y al día siguiente renunció a la conducción partidaria, aunque continuará al frente del gobierno hasta la asunción de St-Pierre Plamondon. El Partido Liberal quedó como oposición oficial, con 40 bancas, seguido por el Partido Conservador, con 19, y Québec Solidaire, con nueve.
St-Pierre Plamondon mantiene su promesa de celebrar un referéndum de independencia durante su primer mandato, pero reiteró que no lo convocará mientras el presidente estadounidense Donald Trump continúe en la Casa Blanca, por lo que una eventual consulta quedaría postergada hasta después de 2029. Tras las elecciones, aclaró además que el referéndum no figura entre sus prioridades inmediatas. El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó el momento de “crucial” para Quebec y Canadá, y expresó su disposición a trabajar con el nuevo gobierno frente a las tensiones comerciales con Estados Unidos, entre otros asuntos.
La victoria del PQ reabre así el debate sobre la unidad canadiense, a pocos días de la consulta provincial que Alberta celebrará el lunes 19 de octubre. No se trata, sin embargo, de un voto directo sobre la independencia, ni el triunfo del PQ equivale a un respaldo mayoritario a la soberanía: las encuestas mantenían el apoyo independentista alrededor del 30%. El nuevo gobierno heredará, además, un escenario fiscal ajustado: Quebec proyecta para 2026-2027 un déficit presupuestario de siete mil 700 millones de dólares canadienses (unos cinco mil 500 millones de dólares estadounidenses), incluidos los aportes al Fondo de las Generaciones.


