La administración del presidente Abelardo de la Espriella ha puesto en marcha una compleja operación financiera con el incremento del Presupuesto General de la Nación para 2027, fijado en 636 billones de pesos (202 mil 694 millones de dólares), una cifra que supera en 89 billones (28 mil 364 millones de dólares) a la propuesta heredada del gobierno de Petro. Este aumento, justificado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, como necesario para cubrir rubros que en el documento previo aparecían desfinanciados, ha desatado una tormenta en los mercados y encendido las alarmas entre los inversionistas, quienes ven con escepticismo la capacidad del país para manejar un déficit fiscal que el propio gobierno califica como el «presupuesto de la verdad».
La magnitud del ajuste fiscal propuesto se refleja en las cifras preliminares: un déficit del 9,4% del PIB para 2027. Este dato golpeó con dureza los activos colombianos. Wall Street reaccionó con una de las peores ventas masivas del año: los bonos del gobierno a 10 años subieron más de 30 puntos básicos y el peso colombiano se depreció hasta un 2,1%. La preocupación no se detuvo ahí, en una reunión privada con creadores de mercado, el gobierno informó que planea aumentar su financiamiento en cerca de 11 mil millones de dólares para este año.
Analistas de firmas como JPMorgan Chase & Co. ya han advertido que el déficit se ubicaría como el segundo mayor de la historia reciente del país. La estrategia del gobierno para cubrir este faltante incluye la emisión de deuda tanto en el mercado interno como en el externo. Se espera que más de 3 mil millones de dólares provengan de endeudamiento externo, principalmente mediante la venta de bonos, mientras que alrededor de 25 billones de pesos se captarán en el mercado local. Con el fin de gestionar esta situación, el ministro Gómez tiene previsto viajar a Nueva York y Washington la semana del 7 de septiembre para reunirse con inversionistas, aunque ha descartado categóricamente que se esté buscando un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En el plano político, la aprobación del presupuesto no será un camino sencillo. El presidente De la Espriella deberá poner a prueba su coalición de gobierno para lograr el visto bueno del Congreso a unas cuentas que ya han generado críticas y un debate trabado aún en las Comisiones Económicas de ambas cámaras legislativas.

