La detención en Estados Unidos del activista e influencer colombiano Beto Coral, reconocido por su cercanía con el petrismo, desencadenó una controversia política y diplomática que trascendió el ámbito migratorio y se instaló en la campaña presidencial colombiana. Coral fue arrestado por autoridades vinculadas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hecho que generó reacciones contrapuestas tanto en Colombia como en territorio estadounidense.
Las autoridades estadounidenses justificaron la medida al señalar que el activista habría permanecido cerca de una década en ese país con una visa vencida. La explicación oficial fue defendida por sectores políticos de Estados Unidos, que insistieron en que se trató de un procedimiento derivado del cumplimiento de las normas migratorias.
Sin embargo, desde el Gobierno colombiano surgieron cuestionamientos sobre las circunstancias del arresto. El presidente Gustavo Petro denunció una posible persecución política y sostuvo un intercambio público con el senador republicano Bernie Moreno, quien rechazó las acusaciones y afirmó que Estados Unidos no realiza labores de espionaje sobre otros países. El episodio elevó la tensión entre ambas partes y añadió un componente diplomático al caso.
La figura de Coral también quedó bajo escrutinio debido a su papel como activista y creador de contenido. El influencer, que se encuentra radicado en Estados Unidos desde hace varios años, ha mantenido una presencia constante en el debate político colombiano y recientemente participó en protestas contra el candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Una de sus manifestaciones más recientes se produjo en Miami, donde cuestionó al dirigente y lo vinculó con el caso de los recursos venezolanos relacionados con Alex Saab.

